Las lluvias en el medio oeste estadounidense cambiaron abruptamente el panorama para los granos: maíz y soja marcaron límite de baja ayer en Chicago y cayeron hasta 5,6%, luego de que las precipitaciones aliviaron el estrés que afectaba a los cultivos. La oleaginosa cotizó a u$s 320 por tonelada mientras el maíz se ubicó en u$s 131,78. En la Argentina, la tendencia fue similar, aunque los recortes más limitados, justificados en que las subas de las semanas anteriores también habían sido más limitadas. La soja perdió hasta 4,35% y cerró a u$s 199 por tonelada, mientras el maíz cayó 4,86% y ajustó a $ 352. Los analistas internacionales coincidían en que los precios de los granos ya tenían lo que llaman «un premio climático», con la sequía prolongada que se vivía en el cinturón sojero estadounidense. El cambio de condiciones meteorológicas no perjudicaría los cultivos -dicen- ya que la soja terminó su etapa de polinización e ingresa en un período de «llenado de grano» (se define el rendimiento) mientras la humedad favorece la terminación del maíz.
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La disminución en las cotizaciones no alarma al mercado ya que las subas durante cuatro jornadas consecutivas habían permitido a los especuladores obtener buenas ganancias en la plaza de Chicago. La anterior había sido la décima semana con resultados positivos para la soja sustentada en campos que registraban 25% menos de humedad que lo habitual. A ello se sumó una previsión del Departamentode Agricultura (USDA) que determinó recortes de 14 millones de toneladas en comparación con la cosecha del año anterior.
Una desaceleración de la demanda doméstica estadounidense también contribuyó al recorte de precios.
Las pérdidas de ayer no significan, sin embargo, una nueva tendencia. La extensión del hongo de la soja, que reduce los rendimientos y podría infectar más estados como Texas, sería un adicional para darles sostenimiento a las cotizaciones. La roya de la soja afectaría en Virginia, Texas, Victoria y Colorado a alrededor de 80% de los cultivos, dando motivos para especular con mayores valores para la tan demandada oleaginosa.
Otro dato adicional, que no era minimizado por el mercado, indicaba el nuevo aumento en los costos de los fletes -se duplicaron en relación con el año pasado-, hecho que terminaría impactando también en los valores de las ventas externas ya que, se dice, el mercado espera valores más bajos para los ya tonificados granos estadounidenses.
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