5 de febrero 2004 - 00:00

Soros pronostica un dólar aún más bajo

Washington - George Soros ocupa muchos titulares de prensa, como corresponde a alguien que una vez ganó u$s 1.000 millones apostando en contra de la libra británica y fue calificado como «retrasado mental» por un primer ministro malayo.

Sin embargo Soros, de 73 años, tiene una habilidad para ponerse por encima de la cacofonía del capitalismo moderno. Lo está haciendo de nuevo, dirigiendo un reflector hacia dos burbujas -la economía china y los déficit de Estados Unidos- que están más vinculadas entre sí de lo que muchos piensan.

Las opiniones de Soros pueden ser una hipérbole. Al igual que los mercados, los inversores a veces aciertan y a veces yerran. Y Soros puede estar hablando para respaldar sus inversiones: predice que el dólar seguirá cayendo.

«China -dijo en una entrevista de televisión con «Bloomberg News» la semana pasada- está en una especie de incipiente burbuja de activos.»

Los inversores deberían escucharlo. No porque es un influyente gurú del mercado. No por su rentable apuesta de 1992 a que la libra caería. No porque el entonces líder malasio Mahathir Mohamad lo acusó de especular contra el ringgit en 1997. Las advertencias de Soros acerca de la mayor economía del mundo y de la más activa del mundo son importantes porque muchos hechos están de su parte.

La burbuja de activos de China crea «muchas dificultades para hallar vehículos para invertir» allí, manifestó Soros. Ese es un problema cuando uno considera que China es la única fuente real de crecimiento de Asia, región cada vez más dependiente de la demanda de sus productos.

En Estados Unidos los déficit récord de cuenta corriente y fiscal asustan a los inversores que se preguntan si la mayor economía del mundo está viviendo muy por encima de sus medios y si la hora de la verdad no estará cerca. El euro subió 16% contra el dólar en los últimos 12 meses, el yen 14%.

«Como la declinación del dólar en el corto plazo es beneficiosa para la economía de Estados Unidos, a las autoridades les gusta»
, dijo Soros. Pero cuando las monedas bajan «tienden a cobrar velocidad» y «es un juego muy peligroso porque se puede escapar de las manos».

• Donación

Como no oculta el desagrado que siente por el presidente George W. Bush, Soros donó u$s 12,5 millones en el último año para dos grupos independientes que se oponen a su reelección.

Todo eso gira en torno a un punto más importante y menos políticamente motivado. La economía mundial está cobijando dos peligrosas burbujas y la pregunta es si chocarán o se fusionarán en un desequilibrio aún más grande.

Estados Unidos es por lejos la mayor economía y China la más enérgica.
La demanda de Estados Unidos está soportando a muchas economías industrializadas, mientras que China hace lo mismo para otras en desarrollo. Sería mejor para todos los involucrados si las dos locomotoras mundiales siguieran avanzando en la misma dirección.

Los desequilibrios hacen eso poco probable. Los déficit de Estados Unidos recibieron recientemente una dura crítica del
Fondo Monetario Internacional. Los números rojos en el comercio y el fisco de Estados Unidos superaron el récord de u$s 500.000 millones de 2003. Estados Unidos nunca fue más dependiente de la deuda y del capital foráneo para solventar su sistema de vida.

La economía china, en tanto, está atrayendo la misma clase de inversor que puso su dinero en
Boo.com, Globe.com y Pets. com hace algunos años. El entusiasmo en torno a las ofertas públicas iniciales de China trae memorias del Wall Street de fines de la década del noventa. El mes pasado los inversores pidieron 1.604 veces las acciones por u$s 25 millones ofrecidas por el procesador chino de verduras y frutas China Green Holdings Ltd. Algunos inversores bromearon que la firma debería vender tulipanes.

Una mentalidad tipo
«fiebre del oro» está imperando en los salones de directorio de las empresas multinacionales. Tan entusiasmados están los ejecutivos por la mano de obra y la tierras baratas de China, que están dispuestos a pasar por alto los riesgos. El sistema bancario de China no tiene una base sólida y también podría aumentar la intranquilidad social a medida que Pekín libera la economía. Los analistas temen que China pueda recalentarse.

• Complementación

Estados Unidos y China son entidades complementarias en varios frentes. Los productos chinos baratos inciden sobre la deflación mundial y le permiten a la Reserva Federal mantener las tasas de interés en Estados Unidos en mínimos de cuatro décadas. El gobierno de Bush también está haciendo todo lo que puede para estimular una economía nacional que crea pocos empleos.

China compra cantidades enormes de bonos del Tesoro de Estados Unidos para mantener la vinculación de su moneda, el yuan, con el dólar.
Esas compras le permiten a Estados Unidos financiar sus excesos y evitar un desestabilizador derrumbe del dólar.

Para China, significa mayor acceso a los consumidores de Estados Unidos y mayor influencia en el concierto mundial. La segunda economía de Asia ya está eclipsando la influencia mundial de Japón y dándole a Pekín una poderosa palanca internacional.

Pero se avecinan conflictos al prepararse Estados Unidos para las elecciones presidenciales de este año. China es acusada de usar una moneda infravalorada para quedarse con empleos de estadounidenses. El mayor choque podría ser entre las burbujas duelistas y dos naciones que no quieren verse sin una silla cuando la música se detenga.

¿Qué si esas dos burbujas chocan? La buena noticia es que la economía mundial está sobre una base más sólida que a fines de los '90, y en mejor forma para soportar problemas. La mala, que un derrumbe tanto en China como en Estados Unidos tendría grandes implicancias a nivel mundial. Como mínimo, todo eso es una brecha creciente en la apariencia de optimismo que cunde en los mercados.

Soros puede estar errado al respecto. Pero lo más probable es que sus miedos resulten ser acertados.

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