El presidente de la Cámara de la Industria del Petróleo, Juan José Aranguren, de la empresa Shell, manifestó ayer estar «sorprendido al igual que otros representantes del sector» ante la posibilidad de una nueva suba en el Impuesto a la Transferencia de Combustibles.
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«Nadie del gobierno nos habló de este tema -agregó-, y una iniciativa de esa naturaleza iría en contra de lo que se viene haciendo en otros sectores que se han beneficiado con bajas de impuestos para darles competitividad.» Según Aranguren, «esta industria no aguanta más impuestos, y la demanda se va a ver fuertemente afectada si hay otra suba del ITC, con lo cual en la práctica el efecto sobre la recaudación termina siendo nulo».
Consultado sobre la posibilidad de que las petroleras podrían absorber un alza del impuesto porque hoy los precios de los productos en el mercado local se encuentran por encima de los internacionales, Aranguren dijo que en las últimas semanas, los precios de los combustibles bajaron 7,1% antes de impuestos. De todas formas, reconoció que «en algunos productos hay alguna distancia, pero los costos fijos son mayores a medida que cae la demanda y, por otra parte, las empresas hemos absorbido mayores cargas impositivas, como el impuesto al cheque y otros fijados en varios municipios para cubrir los agujeros que les produce el déficit cero».
Agregó que «la industria en los últimos tres años no pudo entregar una rentabilidad acorde con los activos» (se refiere sobre todo a las empresas que no están integradas, es decir, que no producen petróleo a nivel local y no se beneficiaron con la suba del crudo).
En su opinión, «hay que mejorar las condiciones locales para vender más, tal como lo había propuesto al principio el ministro de Economía cuando bajó el impuesto a la nafta y subió el del gasoil». La rebaja en el ITC de la nafta duró sólo un mes y fue postergada para fin de año: de los 10 centavos que debería bajar en esa fecha, ya se fijó una tasa de 5 centavos para obras por las inundaciones, «así que la rebaja, si se concreta, será la mitad de lo dispuesto».
Demanda
Aranguren admitió que una posibilidad es subir el impuesto cuando los precios caen y rebajar el impuesto cuando los valores suben, de modo de sostener la demanda. Pero afirmó que por el momento falta «una política fiscal para los combustibles, simplemente se aprovecha que el ITC es de recaudación fácil y segura, porque las empresas somos las recaudadoras».
Según el titular de la CIP, en los diez primeros meses de este año, la demanda de naftas cayó 9,5%, mientras en igual período del año anterior se había reducido 9,1%. «Este año terminaremos vendiendo 4,2 millones metros cúbicos de nafta (total país), mientras que en 1994 vendimos 6,7 millones.»
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