3 de septiembre 2002 - 00:00

Standard & Poor's Contactos: Marta Castelli, Team Leader Industrial Ratings

La volatilidad política y económica registrada en las principales economías en América Latina repercutió en un significativo aumento del riesgo crediticio corporativo en la región.

En Brasil, la creciente deuda pública, reducida flexibilidad fiscal, el deterioro del perfil de la deuda doméstica y el aumento en las preocupaciones del mercado respecto a la incertidumbre política llevaron a una reducción en las calificaciones soberanas de Brasil a 'BB' de 'BB+' (moneda local) y a 'B+' de 'BB-' en moneda extranjera. Este entorno es particularmente negativo para el sector corporativo, el cual enfrenta fuertes necesidades de refinanciamiento en 2002, y está afectado por la depreciación de la moneda local. A medida que los mercados de capital locales e internacionales se cierran para los emisores brasileños, y los bancos enfrentan sus propias restricciones internas y se vuelven más selectivos en el otorgamiento de crédito, las opciones de refinanciamiento disponibles para el sector corporativo se vuelven más escasas y, cuando están disponibles, conllevan condiciones de precios y plazo mucho peores. A la larga, esto podría conducir a un deterioro mayor en el perfil crediticio de muchas compañías. La fuerte devaluación de la moneda local en las últimas semanas solamente ha exacerbado el impacto negativa sobre el endeudamiento de las compañías y sobre su capacidad de generar efectivo junto con las exigencias de amortización de la deuda denominada en dólares.

En Chile, a pesar de la reducción en las perspectivas de crecimiento para 2002 a aproximadamente 2,5% - 3% debido al contagio del deterioro en la situación económica tanto regional como local, las variables de la economía chilena son aún positivas gracias a la relativa estabilidad del tipo de cambio, una moderada tasa de inflación y la recuperación de la balanza comercial y el nivel de inversión extranjera a medida que las compañías chilenas reducen su estrategia de expansión regional. Como resultado, la calidad crediticia corporativa debería mantener su tendencia favorable apoyada en el crecimiento de la economía y en la flexibilidad financiera otorgada por un mercado local con altos niveles de liquidez.

En Argentina, Standard & Poor's anticipa que la profundización de la devaluación, la inflación y una mayor contracción de la actividad económica en el país continuarán deteriorando tanto la rentabilidad y capacidad de generar fondos como la estructura de capital de todas las compañías argentinas. Adicionalmente, en el caso de las compañías de servicios públicos, mientras no se resuelva la renegociación de los contratos de concesión, especialmente en lo que hace a los mecanismos a través de los cuales se ajustarán las tarifas en el futuro, no resultará posible estimar el potencial de generación de caja de estas compañías

En México, a pesar de la suba de la calificación soberana, los mercados no se mostraron muy receptivos a nuevas emisiones de deuda corporativa salvo en casos aislados. Las compañías mejicanas con alta calificación se volcaron al mercado local para aprovechar las bajas tasas de interés y el apetito de los inversores locales, especialmente los fondos de pensión mientras que las empresas de menor calificación han utilizado estructuras con garantías parciales de instituciones financieras de alta calidad crediticia. Desde un punto de vista estructural, el desempeño del sector corporativo mejicano permanece estrechamente ligado a la evolución de la economía de los Estados Unidos. En la medida en que la recuperación se demore en el país del norte, el sector industrial mejicano no mostrará una franca mejoría.

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