La suba de tasas en EE.UU. que comenzó hace exactamente un mes afectó únicamente a la Argentina. Los bonos de Brasil, México y Uruguay resistieron la suba del rendimiento de los títulos norteamericanos e incluso mejoraron su performance en la última semana.
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Si se toma el riesgo-país que es el que mide el comportamiento promedio de los bonos, el de la Argentina en lo que va del mes subió 6% de 4.554 puntos básicos a 4.831. En ese mismo lapso, el de Brasil bajó 8% (de 801 a 737 puntos), lo que implica que sus principales títulos públicos subieron por encima de esa proporción. El C-Bond, uno de los principales de Brasil en lo que va del año subió 35%, lo mismo que el FRB de la Argentina, ambos de la familia de los Brady. La diferencia está en que los bonos argentinos en default hace más de un mes comenzaron a acumular retrocesos, porque no están firmes las señales de una buena negociación de la deuda externa, mientras que los de Brasil se sostienen con más reticencia en inversores a desprenderse de ellos.
El riesgo-país mide la diferencia de tasas que paga un bono emergente (Brasil, México, la Argentina, etc.) comparado con los bonos del Tesoro norteamericano. Un riesgopaís de 1.000 puntos significa que los títulos pagan una tasa 14,16%, contra 4,16% del bono del Tesoro de EE.UU. al mismo plazo. La diferencia de 10 puntos de tasa equivale a 1.000 puntos básicos, que es el riesgo-país.
• Rendimientos
Los bonos del Tesoro norteamericano a 10 años antes de la fuerte caída de finales de junio rendían 3,58%. Al cierre de ayer esa renta es de 4,16%.
Los de 30 años pasaron de 4,59% a 5,09%.
Semejante aumento del rendimiento permitiría imaginar un traslado de la inversión de bonos emergentes hacia los títulos del Tesoro de Estados Unidos. Esto se dio a principios de mes, pero luego volvió la confianza particularmente en México y Brasil. Uruguay, cuyo riesgo-país en el mes bajó 6,6%, fue premiado por una racional renegociación de su deuda externa, donde alargó plazos, bajó tasas, pero no hizo quita de capital de los bonos. Las ganancias que están logrando los inversores con estos tres países hacen que se mantengan fieles porque especulan con otras expectativas. Por caso saben que Alan Greenspan, presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, puede adoptar « medidas especiales». En vez de bajar las tasas de interés de corto plazo, si quiere reactivar la economía, puede comprar bonos del Tesoro de largo plazo. Esta compra haría subir los precios de los bonos y, por lo tanto, bajar la renta que equivale a bajar la tasa de interés de largo plazo. Los consumidores, teóricamente, al caer la tasa de rendimiento se volcarían al consumo. A esto apostaban los inversores de Wall Street en la anteúltima semana de junio, cuando se reunió el comité de Mercado Abierto de la Fed. Pero el comité desistió de comprar bonos largos y solo bajó la tasa corta en un cuarto de punto. En Londres, el jefe de economistasdel Banco Central Europeo (BCE), Otmar Issing, reforzó ayer la posibilidad de suba de los bonos de los países más desarrollados cuando señaló que si hubiera riesgo de deflación en Europa, el BCE banco podría comprar bonos del Estado a largo plazo.
• Bonos largos
Ben Bernanke, uno de los gobernadores de la Reserva Federal, además de asegurar que la Fed podría bajar en Estados Unidos la tasa a niveles cercanos a cero dijo que al mismo tiempo se podrían comprar bonos largos para reforzar esta baja de rendimientos.
De todo esto se desprende, que antes de la última semana de junio, la Argentina estaba en mejores condiciones para negociar su deuda externa, porque la tasa de largo plazo de Estados Unidos era más baja. Al dar menos renta los bonos norteamericanos hace más digerible una baja de renta de los bonos argentinos. Ahora los bonos más seguros del mundo rinden más de 4% anual y la Argentina quiere que sus bonos renegociados den una renta similar.
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