12 de enero 2006 - 00:00

SW envió insólita carta a empleados

Otro día, otra reunión frustrada: el Ministerio de Trabajo volvió a cancelar el encuentro que debían mantener funcionarios de esa área con APA, el sindicato que nuclea al personal de tierra, en relación con la crítica situación que atraviesan los empleados de Southern Winds. Una fuente de ese gremio admitió que «se sigue conversando por teléfono, pero la verdad es que al no tener nada que ofrecernos, al menos por ahora el ministerio prefiere cancelar las reuniones».

No fue ésa la única mala noticia que recibieron los 850 empleados de la aérea fundada por Juan Maggio: el martes la empresa hizo circular un comunicado al personal, suscripto por «la dirección», en el que acusa al Grupo Plaza de no pagar los salarios de diciembre y el aguinaldo. El empresario se pone en pie de igualdad con sus empleados: «El tema que se encuentra sobre la mesa en cada uno de hogares de los que formamos parte de esta empresa es el cobro de sueldos y aguinaldo, si se va a producir o no, por cuál vía, pero se puede resumir en la pregunta que se escucha por todos lados: ¿Cobramos?».

Como se recordará, el grupo que encabeza Claudio Cirigliano asumió el pago de los salarios de SW a cambio de la prioridad para quedarse con la aerolínea; poco después los Cirigliano tomaron otros rumbos (acordaron con CATA para conformar una nueva aérea) y se desentendieron de SW, luego de desembolsar unos u$s 2 millones (fondos que, por otra parte, el mercado está convencido de que provinieron de arcas oficiales).

Sin identificar al Grupo Plaza, Maggio apunta su dedo acusador diciendo que «están buscando a quién echarle la culpa de la aventura comercial que inventaron y con la cual pretenden arrastrarnos a los integrantes de SW y a la compañía misma». Lo insólito del caso es que Maggio parecería querer conservar su empresa con los fondos que -según él- debería aportar un posible competidor.

Después sí ataca a sus flamantes enemigos: «Safe Flight es una empresa recién formada, con un capital bajísimo, con rutas pedidas y no otorgadas, sin antecedentes en transporte aerocomercial y con todas la dudas que se pueden cernir en una compañía creada ad hoc. CATA, una compañía que cuenta solamente con personal encargado de hacer mantenimiento de aeronaves de pequeño porte y que ya se demostró incapacitada (sic) de desenvolverse en el transporte aerocomercial cuando las condiciones de mercado eran mucho más beneficiosas».

Tras atacar a quienes se «aprovecharon» del escándalo de las narcovalijas para desacreditarlo, demuestra que contra todos los indicios y a pesar de que dejó de volar hace un mes por falta de fondos, aún no pierde las esperanzas de reflotar su empresa, «SW es la mejor opción para la solución global de los problemas que hoy se presentan». Y a pesar de que hay una semicerteza de la inexistencia de un supuesto «príncipe italiano» interesado en comprar SW, insiste en esta variante: «Existen inversores interesados en sacar adelante a SW; a la fecha nos encontramos trabajando para cerrar un acuerdo, el cual llevará el mes de enero (sic) tenerlo resuelto». De pagar los salarios con fondos propios, sin embargo, el comunicado no dice nada.

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