También Brasil duro ayer con Argentina
Con el paso de los días, el gobierno de Néstor Kirchner se ve presa de un cerco internacional más y más severo. A las admoniciones del Grupo de los Siete y del Fondo Monetario Internacional se sumó ayer la de Brasil. Roberto Lavagna trató de justificar la suspensión del acuerdo automotor al aducir que el gobierno de Lula otorga subsidios a su industria y que por esa razón los inversores prefieren ese país como destino. Los ministros brasileños -sobre todo Luiz Furlan, de Industria y Desarrollo- le contestaron que la asimetría entre ambos países la genera el gobierno de Kirchner que, al no resolver el problema del default, provoca aversión en el mercado internacional, desalentando inversiones. Esta dureza brasileña es la réplica a una tensión creciente en materia de intercambio de bienes (electrodomésticos primero, mercado automotor ahora), pero también es el revés del gobierno de Lula a una conducta más antigua de Kirchner y Lavagna: nadie olvida en Brasil los días en que en Buenos Aires se apostaba al fracaso de la estrategia brasileña de esfuerzo fiscal y acuerdo con el Fondo. A las recomendaciones de Brasilia se le sumarán hoy los consejos de Madrid. Llega el canciller Miguel Angel Moratinos, quien ya anticipó públicamente que «exigiría» que el gobierno argentino restablezca su trato con el Fondo. Importa que el canciller de España es un socialista, así como el gobierno de Lula es del Partido de los Trabajadores (PT). Al parecer, la normalización financiera de la Argentina excede las fronteras ideológicas, lo que produce un efecto más notorio de aislamiento.
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Roberto Lavagna ayer se encontró con Lula da Silva.
El acuerdo oficial se firmaría en diciembre en la ciudad brasileña de Ouro Preto, cuando los integrantes del Mercosur presenten un acuerdo global de «relanzamiento» del bloque en la próxima cumbre de jefes de Estado. Para darle pompa al evento, hasta esa ciudad histórica viajarán, además de los presidentes de la Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, los jefes de Estado de Bolivia, Chile, Perú, Colombia, Ecuador, México y Venezuela. Sucede que en esa cumbre se firmará también el acuerdo entre el Mercosur y la Comunidad Andina de Naciones (CAN).
El balance de las reuniones que ayer mantuvo Lavagna en Brasil fue el siguiente:
• Con Luiz Furlan y Antonio Palocci. En general, y porque Lula de Silva así lo había ordenado, Furlan fue comprensivo con la Argentina por su postura sobre el tema automotor y la protección ante un fuerte incremento de importaciones, pero dejó en claro algunos números que maneja su cartera.
Según los brasileños, ese mercado sería el único a nivel mundial adonde la Argentina podría exportar manufacturas industriales de cierto valor agregado fuera de las agroalimentarias. Puntualmente esta situación se daría en el intercambio automotor, que representaría 45% de las exportaciones argentinas a Brasil. Situación similar se viviría en el caso de los envíos de plásticos, neumáticos, material fotográfico y cinematográfico, algunos hilados (nylon y poliamidas), medicamentos y productos de perfumería y cosméticos.
Furlan descartó de plano siquiera discutir la posibilidad de desmantelar los subsidios del BNDES, pero sí propuso analizar extender algún tipo de líneas de préstamos con tasas de interés preferenciales a sectores industriales argentinos cuyas exportaciones potenciales puedan complementarse con las cadenas productivas de empresas brasileñas. No es el primer ofrecimiento de este tipo que hace el gobierno de Lula. A poco de asumir Néstor Kirchner, en mayo de 2003, ofreció fondos del BNDES para reconvertir la producción de azúcar en Tucumán para que estas líneas se integren con la cadena de fabricación de alconafta en Brasil, idea que rápidamente fue desechada.
• Claridad
Por su parte, el ministro de Hacienda, Antonio Palocci, fue claro con Lavagna. Usando datos que le había aportado Furlan, argumentó que gran parte del problema de la competitividad de la Argentina, tanto en el mercado interno como para sus exportaciones dentro del Mercosur, es la falta de inversión. Dijo también que esta carencia no se debe a las ayudas financieras que otorga Brasil, sino a la permanencia de la Argentina en una situación de default, lo que generaría «aversión» hacia el país en los mercados mundiales. Aseguró, además, que es necesario que la Argentina se reincorpore al circuito financiero, y que para eso, luego de la salida del default, Brasil puede convertirse en una especie de «padrino» de nuestro país. Palocci y, antes, Furlan hablaron de «mecanismos de financiación y garantía» para ayudar a la Argentina a superar esa «aversión que inspira en los mercados».
• Celso Lafer. Fue un almuerzo muy diplomático el que Lavagna mantuvo con el ministro de Relaciones Exteriores en el palacio de Itamaraty. Sin embargo, quedó una preocupación en el argentino. Lafer deslizó la necesidad de incorporar definitivamente a Uruguay y a Paraguay dentro de la PAC, lo que indirectamente quiere decir que algunas de las autopartes y quizás las terminales que están en la Argentina no se queden finalmente en Brasil sino en alguno de estos dos países socios del Mercosur.
El diplomático también habló sobre la necesidad de mantener una posición cerrada dentro del bloque cuando dentro de unos meses comiencen las rondas de negociaciones finales entre el Mercosur y la Organización Mundial de Comercio (OMC), el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) y la Unión Europea (UE).




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