Francfort - El Banco Central Europeo (BCE) bajó ayer su tasa de interés de referencia 50 puntos básicos a 3,75% anual, el nivel más bajo desde febrero de 1994, acompañando así la reducción de igual magnitud efectuada por la Reserva Federal (Fed) americana a fin de impulsar el crecimiento económico y de calmar a los mercados financieros. La tasa de referencia determina una tasa mínima de 2,75% a la cual los bancos privados pueden colocar fondos por 24 horas en el BCE; y una tasa máxima de 4,75% a la cual pueden tomar prestado por el mismo plazo.
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Tras una reunión urgente del Consejo de Gobierno del BCE, la entidad difundió un comunicado justificando la bajada de tasas en «los recientes acontecimientos en EE.UU., que podrían afectar negativamente la confianza en la zona euro, reduciendo las expectativas de crecimiento a corto plazo». El BCE señaló que «la incertidumbre de la economía mundial y estadounidense ha aumentado», que la Fed ha reaccionado con un recorte de las tasas interbancarias y que por ello ha decidido bajar las tasas. Además sostuvo que unas perspectivas menores de crecimiento en la zona euro, a raíz de la pérdida de confianza por los ataques terroristas cometidos en EE.UU., podría disminuir las tensiones inflacionistas en el área, «por lo que resulta apropiada una baja de las tasas». El banco europeo añadió que mantiene su confianza en «la fuerza básica y la resistencia» del sistema económico estadounidense y afirma que dados los «sólidos fundamentos de la zona euro», está seguro de que la reducción en el crecimiento económico será superada en poco tiempo. La decisión del BCE de bajar los intereses fue bien recibida por expertos del sector bancario. «La incertidumbre en los mercados es elevada, la gente se está preguntando cuánto durará la crisis», dijo Klaus Papenbrock, economista del Deutsche Bank. Las bajas coordinadas de tasas «son un indicio de que los bancos centrales están dispuestos a actuar». El BCE no cambió las tasas de interés en su reunión programada del jueves, después de que el presidente del BCE, Wim Duisenberg, dijera que una baja inmediata en las tasas sería vista como «una reacción de pánico». También dijo que «seguiría de cerca los sucesos en los Estados Unidos y la economía mundial».
En una primera reacción a la baja de intereses, Michael Heise, jefe economista de DG-Bank, dijo que era lógico y se esperaba que el recorte de intereses se decidiera en forma de acción concertada y fuera de los plazos de reuniones ordinarias de los consejos de los bancos. Lo que sí realmente sorprendió fue el volumen del recorte en medio punto, aún cuando -dijo-esto se puede justificar y la evolución en la economía indicaba que podría ser así. Heise recalcó que la reducción de las tasas de interés a 3,75% era algo que se esperaba para este año. Esto se concretó ahora de una sola vez y no en forma paulatina como podría haberse esperado, expresó. Por su parte, Klaus Friedrich, economista jefe del Dresdner Bank, expresó su sospecha de que se trató de una acción coordinada, «lo que demuestra la seriedad de la situación», y que el BCE reaccionó con la medida adecuada a la actual situación, luego de que el jueves pasado el consejo del BCE, en su sesión ordinaria, decidiera dejar invariables los intereses bancarios.
A su vez Ulrich Beckmann, analista del Deutsche Bank, estimó que la baja de intereses es una medida que ayudará a aumentar la confianza en la economía, ya que algunos bancos estaban en una difícil situación de liquidez y ahora podrán remediar esa situación con intereses muy favorables. Rainer Satoris, de HSBC Trinkaus & Burkhard, dijo que era una medida de «mucho sentido» al tiempo que Stephan Lipfert, de Vereins und Westbank, dijo que era «el paso adecuado».
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