El aumento en las tarifas de gas y electricidad fue nuevamente este fin de semana, motivo de una «interna» dentro del gobierno nacional.
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Esta vez, el ministro Roberto Lavagna, al igual que el vicepresidente, Daniel Scioli, eligió el escenario del evento de IDEA para decir que en gas y electricidad «hay ajustes que hacer, pero la decisión del momento político adecuado está en manos del Presidente».
La declaración aparenta ser más cauta que la de Scioli, quien directamente había anunciado subas para octubre. Sin embargo, puede resultar igual o más irritativa para Néstor Kirchner: el ministro de Economía dice que debe haber aumentos y le atribuye la responsabilidad de que no los haya al Presidente. Para el sector político del gobierno sería, además, «una manera de quedar bien con los empresarios, como si, al igual que Scioli, creyera que puede constituirse en una alternativa para cierto sector del establishment».
De todas formas, Lavagna también dijo que las compañías de servicios públicos «hoy tienen ganancias, libres de impuestos, más altas que en mercados similares e incluso en comparación con otros países emergentes». Agregó que las empresas ganan más ahora que en el segundo semestre de 2002, cuando «había una caída de usuarios muy importante».
A Lavagna salió a responderle el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, con tono poco amistoso. Dijo: «Por encima de cualquier parecer y de cualquier especulación que se haga sobre los gustos del ministro Lavagna, lo cierto es que vamos a seguir actuando y trabajando como hasta ahora, revisando la situación de toda la concesión, el cumplimiento de las obligaciones y en ese contexto verificaremos cuál es la calidad de la tarifa».
•Corrección
Fernández afirmó que si, como resultado del análisis, surge que las tarifas están retrasadas, «ahí se verá cómo se corrigen sin desproteger a los usuarios». Insistió en que «no es nuestra vocación decir que debe haber o no ajustes tarifarios, es un tema que todavía estamos viendo con el Presidente, y vamos a verlo en los términos que siempre hemos dicho: dentro del análisis general de las concesiones».
La renovación de la polémica opacó el acercamiento que se venía produciendo en los últimos días entre el gobierno, a través del ministro de Planificación, Julio De Vido, y las privatizadas, luego de los fuertes cruces verbales con las eléctricas por eventuales cortes de luz en el verano.
El anuncio de una fuerte inversión de Telefónica y los planes para enfrentar los próximos meses de Edenor y Edesur distendieron los ánimos y sacaron la cuestión tarifaria del centro de la escena. En la misma línea, se ubica la decisión de los reyes de España, que llegan el martes a la Argentina, de no incluir en la agenda un encuentro con las empresas españolas que operan en el país.
Pero Lavagna volvió a hablar de subas, con lo que, de nuevo, retrasó los plazos, si se conoce la lógica del gobierno.
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