24 de mayo 2005 - 00:00

Tarjetas más controladas serán las "no bancarias"

Los bancos y las administradoras de medios de pago se llamaron a silencio desde el viernes en relación con el proyecto de ley que rige las tasas de interés para tarjetas de crédito, presentado el viernes por el ministro Roberto Lavagna. Sin embargo, en el sistema financiero no había mayores preocupaciones, más allá de las obvias intenciones del gobierno de volver a controlar un precio de la economía, en este caso las mencionadas tasas. Sucede que en su gran mayoría los más afectados son los emisores de las tarjetas «no bancarias», que atienden, por lo general, a sectores de menores recursos y no están habitualmente bajo la lupa de los organismos de control; no al menos tan controladas como las que emiten los bancos.

En caso de sancionarse el proyecto, estos emisores deberán aplicar una tasa idéntica a la de los bancos. Hasta ahora, cada entidad financiera fija la tasa de tarjeta de acuerdo con su propia tasa en préstamos personales. Sobre ese guarismo, los bancos pueden recargar 25% (si la tasa para préstamos personales es, por caso, de 32% anual, la de tarjeta no podrá superar 40%). La iniciativa de Lavagna -en caso de ser aprobada por el Congreso- obligaría a bancos y emisores no bancarios por igual a utilizar una tasa que promediará la que aplican todas las entidades que otorgan préstamos personales, calculada por el Banco Central. Si bien esto debería favorecer en teoría a los «no bancarios», lo cierto es que en la práctica éstos deberían ver reducidos sus ingresos, porque hasta la fecha -según dice el mercado- aplicaban «costos ocultos» que ponían el costo total de financiación muy por encima de las tasas máximas permitidas.

La medida tendría entonces el efecto de «achatar» las tasas, por lo que sucedería algo parecido a lo que ocurrió con los aranceles (también regulados por el gobierno): todos los comercios, grandes o chicos, cualquiera sea el rubro, pagan 3% a los bancos (salvo combustible, que abona entre 1% y 1,5%).

En este tema, la CAME -principal impulsora del recorte de aranceles- dijo ayer que el tope a las tasas «impulsará el consumo». Sin embargo, no parecen del todo conformes con lo anunciado por Lavagna -a pesar de considerarlo «muy positivo»- porque dicen que «en la actualidad, los préstamos prendarios e hipotecarios se encuentran entre 8% y 11%, mientras que lo que cobran las tarjetas de crédito está en el orden de 30%». El comunicado de la entidad que preside Osvaldo Cornide parecería prenunciar que ahora intentarán que las tasas de tarjeta se «parezcan» más a los hipotecarios que a los personales. ¿Es la próxima batalla?

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