A partir del atentado del fin de semana, se estima que la economía de Indonesia, que ya se estremecía por la violencia sectaria y separatista, padecerá nuevos embates.
La explosión podría malograr el sector turístico, que genera 5.400 millones de dólares anuales y emplea a 8 millones de personas en la nación musulmana más populosa del mundo, además de representar 5% de la producción econó-mica del país.
Tailandia, las Filipinas y otros países del sudeste asiático también podrían padecer las consecuencias si las compañías reducen sus planes de inversión y si se cancelan viajes.
«Esta guerra global al terrorismo se desarrolla ahora en dos hemisferios», dijo
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