Está claro que no hay un desborde generalizado de los precios. Tampoco hay factores que indiquen que lo habrá a futuro. Pero en un país con casi 50% de pobreza, que la inflación se acerque a 10% este año es preocupante por lo menos. Mayo dejó 0,6% de alza en precios minoristas y temores. Desde el gobierno hay señales poco congruentes ya que el gasto público sigue creciendo y se insiste en controlar sectores o impulsar salarios por decreto. Tarde o temprano -lo más probable es que sea el año próximo-, el problema irá en aumento. Si el gobierno no alienta la llegada de inversiones rápidamente, la economía llegará a su producción potencial máxima (por el uso de la capacidad instalada). Y esto significa que se pasará a crecer un magro 3% anual y si se lo hace a un mayor ritmo, será con alza de precios.
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