2 de enero 2001 - 00:00

Temor por inicio de nueva recesión

Nueva York (ANSA) - La economía norteamericana continúa debilitando su ritmo y, aun cuando la mayoría de los economistas desestima por ahora lo peor, se multiplican las advertencias ante el riesgo de que 2001 llegue con una recesión.

Para el «Wall Street Journal», «la fiesta concluyó y la resaca todavía está por llegar».


La metáfora se palpó ayer con crudeza en la Bolsa de Nueva York, donde volvieron a caer los índices de los «blue chips», los mayores títulos industriales, y aquellos tecnológicos que se cotizan en el NASDAQ.

Los analistas de las mayores firmas y bancos del mundo financiero siguen afirmando que el crecimiento económico será en Estados Unidos muy lento, y no atinan a entrever una recesión, aunque varios economistas estiman que ese riesgo es en 2001 el más elevado en años.

«A continuación del año más espectacular y volátil en varias décadas -cuando el crecimiento fue importante en el primer semestre, y luego se detuvo abruptamente en el segundo-, se espera que la economía en 2001 crezca a un ritmo bien lento en todo su transcurso», afirmaron varios economistas.

Sobre la perspectiva de que éste sea el año con mayor riesgo de recesión, Steve Roach, de Morgan Stanley, sostuvo que dos de las mayores fuerzas que movieron el boom económico de Estados Unidos -fuertes gastos de los consumidores e inversiones empresarias-se eclipsan debido a las altas tasas de interés y al impacto de los elevados costos energéticos.

El economista jefe de Wells Fargo, Sung Won Sohn, afirmó ayer que «el peligro de una amplia recesión se incrementó claramente», al comentar la caída de la actividad manufacturera en diciembre a su nivel más bajo de la década, una consistente evidencia del debilitamiento de la economía.

Otros economistas consideraron que ese dato negativo probablemente aumentará la presión sobre la Reserva Federal para que recorte las tasas de interés, cuando se re-úna el 30 y 31 de enero.

Debilitamiento

El economista jefe de Decision Economics, de Nueva York, Allen Sinai, sostuvo que «nos encontramos en la pesadilla del boom, donde comienzan a acantonarse los acontecimientos negativos y la interacción de éstos genera un sorprendente debilitamiento económico».

En el sondeo semestral del «Wall Street Journal», 54 economistas pronosticaron un crecimiento anual de 2% en el primer semestre de 2001, menos de la mitad de la tasa de crecimiento que el PIB registró en los primeros seis meses de 2000.

También coincidieron que, con la decisión de la Fed de bajar los intereses en los primeros meses de este año, el crecimiento puede llegar este año a 3%, mientras predijeron una inflación moderada (2%), una suba del desempleo y tasas de interés más bajas en los próximos seis meses.

Exactamente un año atrás, los economistas formularon eufóricas previsiones para el primer semestre que en líneas generales estuvieron en línea con los resultados.

Maureen Allyn, la economista jefe del fondo de inversión Scudder Kemper Investments, de Nueva York, señaló que «la gente estaba realmente sorprendida por lo rápido que la economía comenzaba a desacelerar su crecimiento en el último trimestre». Pero Allyn y otros analistas no son los únicos sorprendidos de lo que ha venido ocurriendo, sino que se muestran profundamente divididos sobre lo que vendrá.

Varios expertos afirman que el creciente impacto energético por la suba de los precios del crudo, el gas natural y de la electricidad, está exacerbando los problemas al elevar los costos de producción empresariales y afectan a los consumidores con las elevadas cuentas de servicios, que conducen a una reducción discrecional de gastos.

También preocupa a los economistas la crisis de la energía eléctrica y temen que el derrumbe de las llamadas «dot com» de California, el mayor estado norteamericano y la séptima mayor economía del mundo genere un efecto de arrastre y perjudique al resto de los Estados Unidos.

Para la economista del ISI Group de Nueva York, Nancy Lazar, «los problemas de California son bastante serios. El empleo creció allí el doble más rápido que en todo Estados Unidos. Si California se detiene, se desacelerará todo Estados Unidos».

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