Sosteniendo cierto ritmo más aceptable y con una composición también más digerible, el mercado fue derrapando hasta comprobar dónde existía terreno más firme y, desde allí, ensayó un rebote que lo hizo enjugar la pérdida del intradiario y recortar parte de la anterior. El Merval alcanzó una cota mínima de 1.553 puntos, que era preocupante por demás, posteriormente apareció la corriente de absorción y se fue hasta su máximo de la rueda que también le sirvió de clausura: 1.584 puntos.
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En porcentual, 0,74% de rendimiento diario. Sin que sucediera nada muy optimista en recintos del exterior, lo concretado revistió como de desarrollo más que aceptable. Al menos, colocando un freno a la caída continuada y dando paso a que el comprador tuviera inquietudes.
En la participación sobre el total del día, pudo el sector accionario retornar a una franja de 10% y que resulta más acorde con lo hecho en el año. Fueron más de $ 81 millones para acciones, con 10% de ello yendo a los «certificados», con comportamiento destacado en dos de las principales. Acíndar con suba de 2,5%, Grupo Galicia con esencial 1,7% debiendo asumir el lastre de la merma de Petrobras, con 0,5%. Lo que más puede ponderarse es haber robustecido el circuito de órdenes: cuando lo paupérrimo de antes, todavía duele.
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