¿Y el pago al FMI?... ayer, donde todos los expansivos de las primeras ruedas del año se encogieron, Buenos Aires siguió el mismo curso. Duró poco el ejercicio de aunar el pago de la deuda con un supuesto «apoyo del mercado bursátil», que se pretendió inyectar en varios mensajes públicos. Y el esfuerzo anterior, cuando la baja de precios se eludió por poco y debiendo movilizar volumen superior, en la víspera terminó por mostrar la otra faceta. Imposibilidad de otra dilatación compradora y un arrugue de órdenes que, en verdad, afectó mucho menos de lo imaginable a las cotizaciones. Porque el índice tuvo mínimos de 1.593, transitó por máximos en 1.616 y finalizó en 1.599: apenas con retroceso de 0,66%, muy discreto teniendo en cuenta las ruedas previas de buena valorización.
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Quedó para lo estadístico fijada la primera fecha bajista de 2006, que comprendió a los tres mercados referentes y con porcentuales leves. Por aquí, lo más llamativo fue el retroceder de negocios y que solamente reunieron $ 48 millones de efectivo en acciones.
La participación de mercado sufrió la contracción, decayendo el segmento «acciones» a sólo 6 por ciento de los montos girados en el día. Y lo que pasó a resultar el rasgo más delicado, después de ascensos consecutivos de gran factura. En la cuarta rueda privó la costura de indicadores, volviendo a un terreno plano y dejando en dudas el cierre semanal. Porque la oferta supo contenerse y no producir órdenes a granel, acomodándose de inmediato a las posibilidades.
El origen de ese Merval, que sufrió daños menores. Galicia y Petrobras cayeron al doble que el promedio ponderado; Acíndar quedó haciendo fuerza en positivo: con 1 por ciento de suba. Varias perdieron arriba de 2% y la tarde se inclinó sin «sollozar al occidente», pero dentro de un ambiente que se invadió de calma repentina. Drástica variante, dentro de la primera semana del año, que se resolvió sufriendo poco. Hoy, se verá...
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