Ayer, el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, sostuvo que no hay ninguna iniciativa para reducir los costos laborales. Esto significa que, por esta decisión oficial, tampoco disminuirá la desocupación. Así, el desempleo en la Argentina seguirá en dos dígitos por muchos años. No comprende el funcionario que mientras más impuestos haya al trabajo o más suba el salario por decreto, las empresas menos saldrán a contratar personas. Los niveles récord del empleo en negro ya son alarmantes y llegan a 50% de los trabajadores. Con una economía que ya muestra señales claras de que se desacelera, debería encararse una política laboral seria y no el facilismo de decretazos.
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