Toman medidas en Uruguay por la crisis de la Argentina
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Según Batlle, esto ha deprimido actividad económica, reducido la recaudación y «tenemos un agujero fiscal que es imprescindible enfrentar», señaló.
Afirmó que ante problemas provenientes de la Argentina en 1990 y 1995 «ya se tomaron medidas fiscales» y anunció que esta semana enviará al Parlamento medidas «para resolver el problema en forma inmediata». En ellas se incluye un aumento en el impuesto a las rentas empresariales y en el tributo que grava salarios y jubilaciones, la aplicación del IVA en las tarifas de los servicios de agua corriente y en el transporte colectivo. «Eso permitirá cancelar el déficit» y se sumará a la ayuda de u$s 1.200 millones con el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.
El gobierno reforzará patrimonialmente al estatal Banco Hipotecario del Uruguay y facilitará un crédito puente para el Banco Comercial, afectado por los problemas surgidos en el Banco General de Negocios de la Argentina, a través de la Corporación Nacional para el Desarrollo.
En sus anuncios, Batlle atendió los reclamos del titular del Directorio del Partido Nacional y líder del herrerismo, Luis A. Lacalle, quien le había instado a dirigirse a la ciudadanía a efectos de imponerla de las dificultades del momento. La semana anterior, el presidente había dejado entrever la posibilidad de que el gobierno disponga una rebaja de los salarios públicos y el ministro de Economía, Alberto Bensión, también confirmó que se aplicarán medidas de ajuste.
Uruguay tiene actualmente un déficit fiscal que alcanza a 4,5% del PBI, unos u$s 900 millones, y en el programa económico para 2002 prevé reducirlo a 2,5% del producto. En los últimos años el gobierno ha encontrado dificultades para reducir ese desequilibrio, ya que hay fuerte rigidez en el gasto público.
Casi 50% de los gastos del Estado se vuelca a la seguridad social (jubilaciones, pensiones, beneficios y subsidios) y otro 20% son salarios que se pagan a los empleados públicos. A esto se suma otro 10% que son servicios de la deuda externa, lo que deja un margen muy reducido para recortar gastos -apenas 20% del total que incluye inversiones y costos operativos- si no se rebajan los salarios estatales y las pasividades.




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