13 de mayo 2002 - 00:00

Toman medidas en Uruguay por la crisis de la Argentina

Montevideo - El presidente uruguayo Jorge Batlle anunció anoche una fuerte rebaja del déficit del Estado, a través de un aumento en los impuestos a salarios y jubilaciones y a las rentas de las empresas, que permitirá «cancelar un agujero fiscal que es imprescindible enfrentar».

Dijo que «nada se puede comparar con los golpes que hemos recibido de la crisis argentina» y adelantó que en el proyecto de rendición de cuentas, que en junio enviará a consideración legislativa, se reducirá además el número de ministerios, de legisladores y de directores de empresas públicas, además de eliminarse beneficios que tienen empleados de algunas áreas estatales.

Batlle dijo también que se facilitará «un crédito puente al Banco Comercial» y que se procederá a la capitalización del estatal Banco Hipotecario del Uruguay.

El presidente, que mañana viaja a España, hizo uso de la cadena nacional de radio y televisión, para analizar la difícil de la situación económica del país y las líneas de acción que seguirá su gobierno en materia económica. Se mostró optimista de que a corto plazo el país retorne a una situación económica más favorable como resultado de las medidas que se acordarán dentro de la coalición de gobierno -con los ex presidentes Julio Sanguinetti y Luis A. Lacalle-, y por el apoyo exterior que habrán de recibir las finanzas del país.

• Impacto

El mandatario uruguayo destacó primero el impacto sufrido por la crisis argentina, primero con la aftosa y luego con la devaluación, que ha tenido un fuerte efecto negativo en el turismo. Señaló que ha habido un «ataque feroz a nuestro sistema financiero» y que se ha «contagiado el temor de que pueda suceder aquí lo mismo que en la Argentina».

Según Batlle, esto ha deprimido actividad económica, reducido la recaudación y «tenemos un agujero fiscal que es imprescindible enfrentar», señaló.

Afirmó que ante problemas provenientes de la Argentina en 1990 y 1995 «ya se tomaron medidas fiscales» y anunció que esta semana enviará al Parlamento medidas «para resolver el problema en forma inmediata». En ellas
se incluye un aumento en el impuesto a las rentas empresariales y en el tributo que grava salarios y jubilaciones, la aplicación del IVA en las tarifas de los servicios de agua corriente y en el transporte colectivo. «Eso permitirá cancelar el déficit» y se sumará a la ayuda de u$s 1.200 millones con el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.

El gobierno reforzará patrimonialmente al estatal Banco Hipotecario del Uruguay y facilitará un crédito puente para el Banco Comercial, afectado por los problemas surgidos en el Banco General de Negocios de la Argentina, a través de la Corporación Nacional para el Desarrollo.

En sus anuncios, Batlle atendió los reclamos del titular del Directorio del Partido Nacional y líder del herrerismo, Luis A. Lacalle, quien le había instado a dirigirse a la ciudadanía a efectos de imponerla de las dificultades del momento. La semana anterior, el presidente había dejado entrever la posibilidad de que el gobierno disponga una rebaja de los salarios públicos y el ministro de Economía,
Alberto Bensión, también confirmó que se aplicarán medidas de ajuste.

Uruguay tiene actualmente un déficit fiscal que alcanza a 4,5% del PBI, unos u$s 900 millones, y en el programa económico para 2002 prevé reducirlo a 2,5% del producto. En los últimos años el gobierno ha encontrado dificultades para reducir ese desequilibrio, ya que hay fuerte rigidez en el gasto público.

Casi 50% de los gastos del Estado se vuelca a la seguridad social (jubilaciones, pensiones, beneficios y subsidios) y otro 20% son salarios que se pagan a los empleados públicos. A esto se suma otro 10% que son servicios de la deuda externa, lo que deja un margen muy reducido para recortar gastos -apenas 20% del total que incluye inversiones y costos operativos- si no se rebajan los salarios estatales y las pasividades.

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