Más adelante, el trabajo indica que «los impuestos al trabajo inciden negativamente en la voluntad del empleador de blanquear o registrar a sus trabajadores. La manera (obviamente, no la única) de alentar la generación de empleo registrado es fijando impuestos acordes con la productividad de los trabajadores».
IDESA advierte que «esta estrategia podría instrumentarse de manera simple, automática y a un costo fiscal muy moderado. La propuesta consiste en fijar un mínimo no imponible cercano a los 400 pesos para la determinación de las cargas sociales».
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