En apenas un par de ruedas más, veremos si el pobre interés por lo bursátil que han estado mostrando los inversores es sólo una anormalidad atribuible a las incertidumbres de las elecciones presidenciales, el temor al terrorismo o un exceso de quienes decidieron tomarse sus vacaciones en estos días. Mientras tanto, queda la sensación de que ya sea por uno o todos estos factores, la caída del volumen ha sido algo excesiva. De todas formas, el asunto no es fácil. Si tomamos en cuenta las recompras de acciones por las empresas y las adquisiciones de empresas con efectivo, estaríamos negociando los mismos volúmenes que hace un año, por lo que es claro que más que un problema de "liquidez", lo que enfrentamos es la falta de interés de los inversores y un mercado al cual se le puede "tirar" cualquier cosa y no responde. Si esto derivará en un "bear" o un "bull market", es algo que, como siempre, le corresponde al tiempo contestar. Mientras tanto, los temas en la "un poco menos aburrida, pero más reducida" rueda de ayer fueron el mal agosto de Wal-Mart, lo que podrían anunciar tras el cierre Intel y George Bush, los números sobre el empleo que conoceremos hoy y, por encima de todo, la sorprendente (especialmente los que pregonan u$s 30 por barril) suba del petróleo a u$s 45,05 (la excusa: Yukos) y su posterior baja a u$s 44,05 (sin ningún motivo aparente, pero una catalizadora del rally que tuvieron las acciones en la última hora). Al final del día, el Promedio Industrial quedó ganando 1,2% en 10.290,28 puntos. Si hoy no crece lo negociado, a no asustarse, que el lunes es feriado por el Labour Day.
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