Impulsados sobre todo por la suba en el combustible, los costos del transporte de carga se incrementaron en enero un 4,7% para acumular un alza del 38% en los últimos doce meses. El aumento puede sumarle presión a la inflación para los próximos meses en la medida que, tal como explicaron analistas consultados, dichos costos se trasladen a las tarifas que perciben las empresas que prestan el servicio.
Según informó la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (Fadeeac) “el combustible trepó un 10% y arrastró la suba de costos del primer mes del año”.
La suba de los costos en enero supone una aceleración en relación a los meses previos, ya que en noviembre y diciembre el alza había sido del 3%, luego del récord de 5,5% exhibido en octubre. En ese contexto, el Ministerio de Trabajo junto a las cámaras empresarias del transporte de cámara y diferentes entidades vinculadas al campo, suscribieron ayer un aumento del 22,5% en la tarifa de referencia para el agro. “Tras un 2020 que finalizó con una marcada suba de los costos para al transporte de cargas, la decisión se tomó en consenso con las demás entidades del transporte, en común acuerdo con las del agro, luego de una extensa jornada de negociación y análisis de índices”, señalaron desde Fadeeac.
La suba de los costos y el consecuente traslado a las tarifas, puede suponer una presión extra para el Índice de Precios al Consumidor. “El incremento de costos de las empresas transportistas es un proceso que se viene dando desde hace un par de meses. De hecho, consiguieron un 22,5% de aumento en la tarifa para los productos agropecuarios. Eso va impulsando también los costos de la gente que recibe los productos y paga el transporte. Y también eso va a ir permeando a transportes de otro tipo de mercancías, de productos industriales, de productos terminados”, señaló a Ámbito Jorge Neyro, economista de la consultora ACM, quien agregó: “Pero los tiempos del impacto en la inflación minorista pueden ser diversos, porque depende de cómo se traslade a los costos minoristas de las empresas. Quizá el aumento en los costos de transporte es sostenido, pero el impacto en la inflación minorista es más difuso, posiblemente se traslade algo a largo plazo”.
Damián Di Pace, director de la consultora Focus Market, analizó por su parte: “Los aumentos de naftas generalmente tienen un impacto de segunda ronda en toda la cadena de distribución. No solamente en el mayorista: también el minorista, cuando va a entregar, tiene que incorporar dentro del precio de la distribución ese costo del combustible. También sucede que en la producción industrial hay muchos insumos y materias primas que forman parte del proceso de producción: cada traslado, cada distribución de ese insumo o materia prima, incorpora el costo del transporte. Con lo cual, sin ninguna duda, termina impactando en la inflación. Diría que, de los precios regulados que puede administrar el Gobierno, este es el que mayor nivel de incidencia ha tenido”.
Dejá tu comentario