Octubre terminó siendo un mes mucho más duro para los inversores, que lo que finalmente reflejaron los números. De hecho, cuesta pensar que una merma de 0,89% como la que tuvo Dow (1,3% el NASDAQ y 1,53% el S&P 500), acompañada por un derrumbe de algo más de 10% en el precio del petróleo, y la suba del dólar a 1,2 por euro y 116,18 yenes, se pueda ver como algo más grave que una "ligera baja". Pero ahí es donde entra a jugar la tasa -que trepó a casi 4,6% anual para los treasuries de 10 años-, a ponernos en una mejor perspectiva sobre lo realmente vivido. Tal vez lo más importante sea que el último día del mes vio un giro de casi 180º en algunos de los males que venían asolando el ánimo de los inversores. En primer lugar, hay que citar la nominación de Samuel Alito a la Corte Suprema, que muestra a un Bush tomando la delantera, obligando a todo el partido republicano a encolumnarse tras él, y quitando presión al tema de los escándalos en la Casa Blanca al poner en el centro de la discusión política la sucesión a la jueza Sandra Day O'Connor. Luego el petróleo que cerró en u$s 59,76 por barril, rompiendo finalmente la línea de u$s 60, algo que no hacía desde el 28 de julio. Los datos de la macro mostraron una economía creciendo muy por encima de lo estimado por los analistas y si a esto sumamos el cúmulo de anuncios de fusiones que se dieron ayer, y la fuerte suba de las Bolsas europeas se entiende 0,36% ganado por el Dow (10.440,07 puntos), e incluso parece poco. Con el «viejo león» en retirada (Greenspan), lo sensato es no esperar de la Fed sorpresas para hoy.
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