Comercio internacional en tiempos de virus: los que ganan y los que pierden

Economía

El turismo, el transporte y la fabricación de bienes de consumo de mayor elasticidad, los más amenazados por el cimbronazo. El efecto en Argentina.

Los efectos de la crisis sanitaria en la economía mundial amenazan con poner en jaque al comercio internacional tal como se lo conoce hoy, al punto de que varios de los especialistas en la materia hablan de una profundización en la crisis de la globalización. Si bien puede ser pronto para conclusiones, ya que se está en medio del problema, existen algunas coincidencias en cuanto a cuáles pueden ser los rubros más afectados por el coronavirus: el turismo y el transporte, la industria automotriz y los sectores vinculados a la energía parecen quedarse con el podio. No obstante, el principal coletazo para Argentina estará en la volatilidad de los commodities y el freno del mercado interno.

“Observamos grandes caídas en lo que es turismo, por supuesto, y también transporte, tanto el aéreo como el marítimo de mercancías. Con suerte, el comercio va a tener un estancamiento, aunque si la crisis se profundiza, va a haber una caída”, resumió la economista de la consultora Abeceb Eva Bamio.

Recientemente, la Organización Mundial de Turismo elaboró un informe según el cual la caída del sector podría acarrear pérdidas de hasta u$s2,1 billones y se destruirían 75 millones de puestos de trabajo alrededor del mundo.

El otro sector que viene siendo vapuleado es el vinculado a la producción de petróleo, que vio derrumbarse tanto su valor como su demanda, debido al coronavirus y al enfrentamiento entre Rusia y Arabia Saudita. Además, el parate global también hace lo suyo: con el anuncio de aislamiento social en India, un tercio de la población mundial está en cuarentena.

Respecto de otros sectores afectados, la especialista de la Universidad Nacional de Rosario, Julieta Zelicovich, señaló: “Todo lo que es producción industrial está detenido. Vamos a empezar a ver el impacto en manufacturas, porque hay un shock sobre la demanda global. El sector automotor, que trabaja con niveles de stock muy bajos, es uno de los más afectados”.

Existe, por otra parte, un interrogante respecto de qué puede suceder con la producción de alimentos. En este sentido, el presidente de la Cámara Argentina de la Industria Aceitera y del Centro de Exportadores de Cereales, Gustavo Idígoras, indicó: “El coronavirus ha afectado más el precio que la demanda. Hoy estamos viendo un efecto de sobrestock de los países compradores, con lo cual hay más demanda de barcos y de suministros de alimentos que otra cosa. El problema está más por el lado de la oferta”. No obstante, el director de la consultora DNI, Marcelo Elizondo, destacó que la volatilidad en los commodities es lo que más afectará a la Argentina por el ingreso de divisas.

Respecto de quiénes pueden ser los que queden bien parados ante este cisne negro, estimó: “Viene un mundo nuevo en el que todo lo que es virtual, lo teletecnológico, lo que es intangible, lo que son flujos de datos, conocimiento, ciencia, know how, invención y ciencia va a ganar. Tendremos una economía más intensa en lo intangible”.

En un sentido similar, Zelicovich estimó que el sector de los “servicios profesionales” va a ser uno de los que quede a salvo del cataclismo, junto a otros como el farmacéutico o el de insumos médicos.

Asimismo, varios de los consultados coincidieron en que uno de los efectos del coronavirus ha sido poner al desnudo la crisis de la globalización. “Los faros sobre los que se mueve la economía global están crujiendo”, resumió Zelicovich. Asimismo, consignó: “Se puso al descubierto debilidad de las instituciones internacionales. La falta de respuestas cooperativas a nivel internacional frente a cuestiones que son disruptivas del comercio. Vemos países que ponen restricciones a la importación de insumos médicos y no hay un foro multilateral que canalice cómo las naciones deberían llevar a cabo sus relaciones en un contexto de crisis”.

Por otra parte, Elizondo prevé que el Covid-19 traiga aparejadas restricciones al movimiento, en un escenario global en el que turismo venía creciendo al punto de duplicar la cantidad de pasajeros que había a principios del siglo XXI. “El mundo llegó a 1.500 millones de arribos turísticos. A principio de siglo eran 750 millones”. Respecto del tránsito, pero no de personas sino de mercaderías, Idígoras agrega que los países más vinculados a la expansión de la enfermedad se chocarán con restricciones a la hora de exportar sus productos.

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