Anoche, a última hora, los máximos dirigentes de la Unión Industrial Argentina (UIA) decidían en qué lugar recibirán hoy al mediodía «como locales» a sus pares de la CGT. El encuentro será la continuación del que ya mantuvieron en la sede de la central obrera a mediados de diciembre, para intentar llegar a un acuerdo que evite lo que para ambos sectores (y también para el gobierno) se ha convertido en la peor pesadilla: la puja redistributiva.
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Por entonces, las tres partes habían convenido en tres puntos básicos: el combate del trabajo en negro, la búsqueda de la seguridad jurídica y la recuperación del salario. Ahora, los industriales intentarán introducir dos cuestiones adicionales no menores: la reforma de la Ley de Accidentes del Trabajo y la eliminaciónde la doble indemnización. Además, propondrán que la recuperación del salario sea en función de la productividad y no vía decretos presidenciales. Desde ya, el acuerdo -de lograrse- se circunscribirá al sector industrial, aclaración que la gente de la UIA hace cada vez que puede.
Es que sabe que su situación es diferente de la del sector servicios: algunas industrias ya recompusieron en todo o en buena parte lo perdido por sus empleados en función de la inflación acumulada desde la crisis de 2001. En sentido inverso, las empresas de servicios siguen con tarifas congeladas y en pesos, y han sido hasta ahora las más afectadas por el avance de los gremios «extra-CGT» (controlados por agrupaciones de izquierda o extrema izquierda), como lo sucedido, por caso, con los subtes.
Los empresarios le propondrán, entonces, a la CGT de Hugo Moyano «reconocer el pasado y discutir el futuro». Así, llevarán los salarios reales a los niveles de diciembre de 2001, y de ahora en más, aplicar incrementos por productividad. El tema aquí es cómo se mide ese aumento; la idea de los empresarios sería proponer una fórmula que tome el crecimiento de cada sector y se le reste el aumento del empleo; el resultado sería dividido en tres (un tercio para inversiones futuras, un tercio para la empresa, un tercio para los trabajadores).
• Seguridad jurídica
En el «paper» que llevarán hoy los dirigentes de la UIA a la conversación con la CGT se explicará que los dos agregados apuntan a garantizar mayor seguridad jurídica, de cara a la posibilidad de que la Argentina atraiga nuevas inversiones una vez que se complete-la salida del default. En este sentido, consideran crucial discutir una salida gradual del régimen de doble indemnización y, también, despejar las dudas que crea entre el empresariado el régimen indemnizatorio de accidentes de trabajo, que proponen reestructurar de manera radical. A cambio, entregarán el aumento por inflación para el pasado, como una prenda que los sindicalistas podrán exhibir ante sus bases, que hoy parecen inclinarse (sobre todo, en el sector servicios) por un liderazgo más combativo y radicalizado.
¿Qué pasará, entonces, con el documento «oficial», elaborado en las cercanías del ministro de Planificación, Julio De Vido, y conversado en el almuerzo que mantuvo el martes con la cúpula de la UIA ( adelantado en exclusiva por este diario)? Será la base de la discusión, dado que los dirigentes industriales tomaron los puntos centrales -que eran más que nada enunciativos de buenas intenciones- y les dieron un perfil más operativo. Ese nuevo documento, con los agregados de la UIA, fue llevado ayer por la noche al despacho de Néstor Kirchner, quien no debería (según fuentes del gobierno y de la propia central fabril) oponer reparos a sus términos. «Si el acuerdo entre la CGT y la UIA se produce, el Presidente no tendría inconvenientes en refrendarlo en esos términos», se esperanzó un hombre de la UIA cercano al oficialismo.
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