7 de marzo 2005 - 00:00

UIA propondrá "mix" de inflación y PBI

¿Un mix de inflación proyectada y crecimiento del PBI industrial? Ese sería el método de ajuste de los salarios «de aquí en más» que propondrían los industriales a los representantes obreros hoy por la mañana, en lugar a designar, cuando continúe la saga de la discusión salarial entre la Unión Industrial Argentina (UIA) y la CGT.

Por esas horas se reunirán Daniel Funes de Rioja y Héctor Recalde, expertos laborales respectivamente de la entidad fabril y la central obrera, para trabajar sobre algunas «ideas-fuerza» que surgieron de un encuentro reservado que mantuvieron el viernes pasado Alberto Alvarez Gaiani -titular de la UIA- y Juan Manuel «Bocha» Palacios (de la UTA), más algunos pocos dirigentes de uno y otro lado.

La idea de tan reducida mesa fue justamente evitar la cacofonía que se produjo el pasado miércoles, cuando las delegaciones se ampliaron hasta nueve por bando, lo que -como era de esperar- impidió cualquier avance o atisbo de acuerdo. Es que, tal como adelantara este diario, los sindicalistas intentaron introducir temas absolutamente fuera de la agenda original y se hizo imposible avanzar. Por eso, en un momento dado, se lo vio a Alvarez Gaiani sugerirle al pope cegetista Hugo Moyano que levantaran la sesión, llamaran a un cuarto intermedio sin fecha y siguieran negociando por afuera.

Así fue, y el viernes la «mesa chica» llegó a acuerdos sobre dos de las cuestiones convenidas en diciembre: el combate al trabajo en negro y la necesidad de reformar el régimen de accidentes de trabajo. Sin embargo, a nadie escapa que los temas más duros siguen muy lejos de cualquier atisbo de acuerdo: la actualización salarial (para el pasado y para el futuro, y el salario mínimo) y el fin del régimen de doble indemnización.

• Traba

En este último tema la CGT sigue irreductible. En cambio, respecto de la primera de las cuestiones, no habría ya mayores problemas para que los empresarios acepten actualizar los sueldos por inflación desde el fin de la convertibilidad hasta la fecha en que se firme el acuerdo. Sin embargo, la mayor traba sigue siendo cómo recomponer los salarios de aquí en más.

Y a pesar de que durante el fin de semana trascendió que se utilizaría el crecimiento del
Producto Bruto Interno (PBI) como variable de ajuste, los industriales se negarían a aceptar ese mecanismoy habrían instruido a Funesde Rioja que proponga un «mix» entre PBI industrial e inflación proyectada en el Presupuesto nacional. Esta sería entonces la forma de medir la «productividad», cuyo incremento era -según la UIA- la única forma de aumentar los ingresos de los trabajadores sin disparar la inflación ni caer en la tan temida «puja distributiva».

• Idea

Funes, según trascendió, remarcará la utilización del PBI industrial (y no el general), justamente para enfatizar que la presente discusión se circunscribe al sector fabril; los servicios deberían pactar por su lado. «Pero como este año habrá reajustes de tarifas y subas en otras áreas de ese sector, no creo que difiera demasiado el índice general del industrial», dijo un alto directivo de la UIA.

El otro gran tema es el salario mínimo; hasta ahora la CGT ha reclamado
$ 743 de piso, pero los industriales se niegan porque eso dispararía todas las escalas salariales hacia arriba y aseguran no poder afrontar esas subas sin «retocar» sus precios, lo que a su vez desataría un proceso inflacionario. Por eso, la idea de la UIA sería incorporar a los actuales $ 450 los $ 150 que hasta ahora se cobran como no remunerativos.

• Encuentro

De haber acuerdo, hoy mismo por la tarde o a lo sumo mañana volverían a encontrarse las cúpulas de la UIA y de la CGT, al menos para darle al presidente Néstor Kirchner la buena noticia de que no habrá discusiones salariales por sector, por rama de actividad y hasta por fábrica. Es sabido que siempre que sucedió esto, el acuerdo anterior se convertía de inmediato en el piso para el siguiente que se sentaba a negociar.

¿Qué pasará en caso de que no se llegue a un acuerdo CGT-UIA? No es demasiado difícil de prever: los conflictos incipientes, limitados hasta ahora al sector servicios (subtes, telefónicos, etc.) podrían extenderse a la industria, con los obvios riesgos sobre la inflación. Y si bien no parece probable que la sangre llegue al río, también es verdad que
de los principales negociadores de la CGT (Hugo Moyano camionero; Palacios transportista; José Luis Lingieri, obras sanitarias) ninguno representa a un gremio fabril.

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