Con otro mes de ventas de autos por debajo de las 5.000 unidades como sucedió en julio, las cámaras que agrupan al sector auto-motor se volvieron a reunir ayer con el secretario de Industria, Carlos Leone, para reclamar medidas que permitan evitar el colapso de las terminales, autopartistas y concesionarias.
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Ante los pocos avances de las negociaciones, el funcionario se comprometió a gestionar personalmente una urgente reunión con el ministro Roberto Lavagna para que destrabe la situación.
De la lista de problemas, el más importante que plan-tearon ADEFA, ACARA y AFAC es la instrumentación del mecanismo para que los ahorristas puedan comprar 0 km con los bonos del «corralito». En este punto, Economía teme que la flexibilización de los depósitos termine impactando en el precio del dólar y, por consecuencia, en un aumento de la inflación.
• Desesperación
«Si el ministro duda por la intermediación del dine-ro, que los cheques vayan directamente a nombre de las terminales, pero hagan algo», le dijeron a Leone. La gravedad de la situación desespera a los empresarios que ven cómo marcha a convertirse en el peor año de la historia con un mercado para el 2002 de menos de 80.000 vehículos y con cierres de concesionarias de manera diaria.
La industria espera reeditar el mecanismo de compra con plazos fijos que funcionó entre el 15 de marzo y el 15 de abril pasado que permitió vender más de 25.000 autos. Sin embargo, para Lavagna ese sistema era peligroso porque significaba una salida de fondos que no podía controlar. La propuesta que Economía les envió a las automotrices hace unos meses como nueva forma de comprar con bonos establecía un impuesto de 25 por ciento para la compra de autos con depósitos o un sistema de desagio de los fondos para restringir la salida. «El gobierno tiene que entender que le conviene permitir la compra de autos con bonos o depósitos reprogramados. Porque por cada 100 pesos que salen, sumados al efectivo que puede aportar el comprador, se convierten en 130 o 140 pesos. De los cuales, 70 pesos vuelven al Estado a través de impuestos» explicó uno de los participantes de la reunión.
Además del tema de los bonos, que está parado en la Secretaría de Finanzas, se hizo un repaso de los otros problemas que esperan alguna solución. La deuda por más de 300 millones de pesos que el Estado tiene por el no pago de los certificados del Plan Canje espera, también, el OK de Lavagna. El convenio con Brasil, que fue definido políticamente, sigue esperando el acuerdo de los bancos centrales de los dos países para la forma de compensación de capitales.
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