6 de enero 2006 - 00:00

Un "no" previsible al gobierno

El futuro gobierno de Bolivia desconcertó por segunda vez en una semana a las autoridades argentinas, el vicepresidente electo, Alvaro García Linera, dijo que no seguirá vendiendo gas a nuestro país «a precio solidario».

Es por lo menos una manera dura de sentarse a negociar, pero al mismo tiempo parece dirigida a responder a manifestaciones extraoficiales del ministro de Planificación, Julio De Vido, para quien con el nuevo gobierno boliviano se puede lograr un acuerdo similar al sellado con Venezuela para el fueloil.

En este último caso, la Argentina le compra a Petróleos de Venezuela fueloil con un plazo de financiación de más de 12 meses y las divisas son utilizadas por el gobierno de Hugo Chávez para comprar productos o servicios argentinos, aunque no está claro si esto es por el total o por parte de los dólares.

• Factores

Las diferencias con el gas boliviano son varias. La fundamental es que Chávez cobra el fueloil a precio internacional y lo vende a plazos con una tasa de interés razonable, no usuraria. Venezuela, además, tiene capacidad financiera para eso o para comprar bonos argentinos, porque goza de las ventajas de los petrodólares. No obstante, debió nombrarse un árbitro porque PDVSA le reclama a la Argentina u$s 13 millones por días en que el barco estuvo en el puerto y no pudo descargar el combustible.

Nada de esto tiene que ver con Bolivia. Porque el gas no es un commodity como el combustible líquido. Para exportar gas hay que invertir en gasoductos o bien en plantas de licuefacción para vender gas licuado. Con todo, no hay precio comparable, no es lo mismo lo que pagan los franceses por el gas ruso que la cotización del gas en el mercado de Nueva York, que precisamente alcanzó antes de principios de año un récord histórico (entre 10 y 12 dólares).

El precio del gas depende así de diversos factores, entre ellos, la posibilidad de venderlo y a partir de qué inversión.

Por consiguiente, al no haber cotización que se pueda tomar de referencia en el mercado internacional, es explicable que la negociación sea importante.

El gobierno argentino no sólo pretendió lograr un acuerdo a la venezolana, sino que también tendría que ver con la versión de que Chávez y
Fidel Castro le pidieron a Evo Morales que tuviera un gesto «al estilo bolivariano con la Argentina», especie que también habría creado malestar en el entorno del futuro presidente.

La situación tiene, además, otras aristas que el nuevo gobierno de Bolivia ya no va a soslayar.
En valores promedio, la Argentina le compró a ese país unos 5 millones de metros cúbicos diarios en 2004 a 1,60 dólar el millón de btu, y en el invierno de 2005 un poco más de esa cantidad a 2,80 dólares.

Al mismo tiempo, siguió exportándolea Chile más de 18 millones de metros cúbicos diarios (promedio anual), a 1,50 dólar el millón de btu en 2004 y a 1,60 en 2005
.

Es presumible que los anteriores gobiernos bolivianos hayan tenido más capacidad de maniobra que el de Morales para hacer frente al desagrado visceral que en toda Bolivia produce el hecho de que nuestro país le compra gas y al mismo tiempo le sigue vendiendo a Chile. Pero también el concepto debe formar parte de lo que trae el nuevo gobierno.

Esto explicaría por qué el discurso no fue el mismo (por lo menos públicamente) con el gobierno de Brasil, siendo que además este país compra más del triple de gas boliviano que la Argentina y la diferencia de precios no es muy significativa.

• Diferencia

Se afirma que el gobierno argentino espera cerrar un acuerdo por 7 millones de metros cúbicos de gas boliviano para el invierno y que aceptaría pagar hasta 4 dólares el millón de btu, aunque en la Argentina el precio promedio para el gas local ronda 1,20 dólar. El gobierno de Néstor Kirchner espera que la diferencia sea cubierta, como en el invierno pasado, por Repsol YPF y por Petrobras, que producen también en Bolivia.

Dejá tu comentario

Te puede interesar