Un pedido lógico al Congreso

Economía

Hoy va al Senado el ministro Julio De Vido. El Ejecutivo quiere algo que está muy restringido en las legislaciones mundiales: autorización al Poder Ejecutivo para renegociar contratos con empresas privatizadas (aquí las ex públicas) e inclusive disponer aumentos tarifarios. No es autorización común. En Estados Unidos, en definitiva, las tarifas de servicios públicos terminan siendo fijadas por los jueces. Aquí serían sospechosas de coimas y terminaría todo en la Corte. Pero en estas circunstancias de país en crisis terminal, este gobierno -y cualquier gobierno- necesita ese poder porque de ese movimiento de tarifas depende el otorgamiento de créditos internacionales. La tendencia a la demagogia de nuestros legisladores no otorgaría aumentos tarifarios.

Julio De Vido, ministro de Planificación Federal, comenzará hoy a discutir formalmente con los senadores el proyecto que otorga facultades al gobierno para renegociar contratos con empresas de servicios públicos privatizadas.

De Vido será recibido a partir de las 17.30 por un plenario de las comisiones de Infraestructura, Asuntos Municipales y Legislación General, cuyos integrantes analizan el proyecto que ya envió el Ejecutivo, en el que solicita que se le extienda hasta fines de 2004 la delegación de facultades para renegociar los contratos.

Los senadores le plantearán a De Vido algunos cuestionamientos, que surgieron en las reuniones previas, en especial el referido a un artículo que limita las facultades del Congreso, debido a que impone la «sanción ficta» de los acuerdos parlamentarios. Este procedimiento establece que, si después de transcurridos 60 días de una decisión tomada por el Ejecutivo en torno a la renegociación de tarifas o contratos el Congreso no se pronuncia, la medida queda en firme.

Desde el oficialismo se confirmó que De Vido insistirá en que se respete el texto original y que, a lo sumo,
estaría dispuesto a aceptar extender a 90 días ese plazo original de 60 días que el proyecto le da al Parlamento para que apruebe o rechace los acuerdos a los cuales llegue el Ejecutivo.

En la reunión de hoy, De Vido pondrá a prueba su capacidad para persuadir a los senadores, porque será la primera vez que asistirá a una reunión del Congreso desde que asumió la función, aunque de todas formas le toca iniciar las gestiones ante una Cámara que, por ahora, mantiene buenas relaciones con el Ejecutivo. Prueba de ello es que los senadores han votado prácticamente todos los proyectos pedidos por el gobierno, mientras que en Diputados siguen demorados.

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