De un día de agitaciones políticas, surgió una rueda accionaria con tono optimista, dentro de este inexplicable modo de extraer estímulos bursátiles por estos tiempos.
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Dejando de lado lo que arrojan los números del día, nada que pueda argumentarse para sostenerla -en lo dialéctico- puede tener mayor asidero. Pero, lo concreto y lo que vale para el bolsillo de la fecha es que el Merval clásico repuntó casi 2%, después de transitar ligeramente hacia abajo y abordando los «614» puntos. El máximo coincide con el cierre, en más de «630» puntos y esto reafirma la idea de una corriente de menor a mayor en precios, con un apuntalamiento bastante similar en lo que hace a volumen operador.
El Burcap subió también, pero solamente 0,34%, volcándose la enjundia del día a lo que tiene que ver con especies locales.
Mientras un candidato político «se bajaba» el recinto bursátil observaba que los precios subían, hasta alcanzar puntos brillantes de hasta 8% en Acíndar, 6% para Renault, igual nivel para Celulosa, siguiendo 5% de Polledo. Más apáticas las que tienen fuerte poder de negocios, con un conjunto de órdenes que hicieron $ 45 millones efectivos, casi $ 17 millones yendo a los certificados. Esto dejó unos $ 28 millones para las acciones y con ello fue suficiente para completar un «barrido» de ventas que se venía ensayando, sin resultados en las cotizaciones. Quizás apareció el candidato «pro mercado», o acaso se posean las expectativas por lo que parece como nuevo. El marco para el día donde se consagraba el nuevo gobierno, resultó más afectuoso que lo previo. Un aporte bursátil.
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