Quinta suba consecutiva después de pasar la mayor parte del día del lado perdedor. De todas formas, no se pudieron romper los máximos del año, así que veremos hoy qué pasa. En realidad, poco importa ya que 0,62% que ganó ayer el Dow al cerrar en 9.654,61 puntos y 0,76% del NASDAQ dejan a los índices a tan sólo un tris de ello. Tradicionalmente, por algún motivo no del todo conocido, este tipo de récords suelen tomar algún tiempo. Es como que el mercado se acerca, olfatea, se aleja un poco para tener otra perspectiva, asoma el pico del otro lado para ver si pasa algo, retrocede nuevamente y recién cuando está confiado, rompe la línea del récord anterior. Claro que nada dice que esto ocurra y que hoy no podamos descorchar la botella de champagne. El anuncio de que los números de ALCOA, el primer integrante del Dow en anunciar su resultados durante cada período contable, fueron superiores a lo esperado da pie para que los mas confiados ya celebren. Otro punto significativo es que el brutal desplome del dólar frente al euro y especialmente ante el yen, que muchos sindicaron como el motivo del malhumor que imperó durante la mañana (o, si se quiere, también la suba de la tasa de los treasuries a 4,264% en la versión a 10 años), fue olvidado por los tenedores de acciones y sin que hiciera su aparición ninguna noticia puntual. Si bien por un lado es claro el ánimo alcista que impera entre quienes apuestan por la inversión bursátil, a quienes nada parece detener, no hay que olvidar que a partir de ayer entramos en el período de balances trimestrales y que generalmente como en las comidas lo peor queda para el final. Así que cuidado, que es muy fácil que la celebración termine con una brutal "resaca".
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