Un hecho que podría retrasar la incorporación de nuevos aviones a Aerolíneas Argentinas le es totalmente ajeno: la crisis de Airbus, su principal proveedor. De hecho ayer el grupo EADS, su controlante, suspendió sin fecha el anuncio de su plan de reestructuración anunciado para hoy. La medida se tomó porque sus socios -los gobiernos de Gran Bretaña, Francia, Alemania y España- no logran ponerse de acuerdo en cómo afrontar los costos del modelo A-350, un proyecto que viene muy complicado casi desde su inicio. Ese plan, trascendió, incluye el despido de 10.000 empleados, o sea 20% de su plantilla, y apunta a paliar la crisis desatada en Airbus a partir de los retrasos en la entrega de su «superavión» A-380, por problemas -hasta ahora insalvables- en su instalación eléctrica.
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De todos modos, desde Europa llegó una buena noticia para Aerolíneas: Gerardo Díaz Ferrán, uno de los accionistas principales del grupo, fue elegido la semana pasada presidente de la poderosa CEOE (Confederación Española de Organizaciones Empresariales), el equivalente peninsular de la UIA (Unión Industrial Argentina).
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