26 de diciembre 2003 - 00:00

Una suba que se percibía

No hacían falta estadísticas, notas periodísticas o encuestas. Se palpaba en el aire, alcanzaba con conversar con los comerciantes -en los shopping, en las grandes avenidas, en los barrios- para saberlo; era suficiente tratar de hacer una reserva en los restoranes (mediodía y noche) para comprobarlo; también intentando alquilar un salón para organizar un evento, un brindis corporativo, un encuentro de viejos amigos. Todo, todos lo afirmaban: «Estas fiestas vienen notablemente mejor que las dos temporadas anteriores».

Lo cierto es que este año los argentinos decidieron poner fin a dos navidades consecutivas de privaciones (algunas autoimpuestas, otras sin remedio), echando mano a los ahorros (o a lo que se pudo) y darse «lujos» como volver a comprar pan dulce (hubo desabastecimiento, afirma CAME), regalar un juguete al sobrino preferido o una fantasía a la hija adolescente (por algo estos dos rubros fueron los que más crecieron en relación con el año pasado) o concretar consumos largamente postergados. El boom de ventas de equipos de aire acondicionado revela esta realidad, por dar apenas un ejemplo.

También debe resultar una señal para tener en cuenta por quienes deben dar crédito para el consumo (léase bancos) el intenso uso que están dándole los tenedores de tarjetas de crédito a la franquicia de pagar en seis cuotas sin intereses: la gente está ansiosa por volver a consumir, por retomar su vida normal, y lo hará en cuanto tenga mecanismos e instrumentos crediticios razonables, a precios y plazos lógicos para ellos.

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