1 de marzo 2001 - 00:00

Vamos a ser prudentes con la información que nos den

Se equivoca quien sospeche que el tema del lavado concluye mañana en el Senado norteamericano. Al menos para la Argentina, la historia habrá de proseguir, sea por intereses políticos o justicieros afanes investigativos. No interesa ya si el informe de ayer fue menos explosivo de lo que se había insinuado --y muchos deseaban-y que casi todo su contenido fue publicado en la prensa argentina a través de los últimos tres años, además de tramitarse en estrados judiciales. Ahora resta lo que expliquen los dirigentes del Citibank --en-tidad que, en los Estados Unidos, podría ser amonestada-, y culmina el ciclo del Senado en ese país. En la Argentina, en cambio, quizá lo referido a las entidades bancarias locales involucradas no se cierre para nada, aunque la complicación financiera local no sea trascendente en todo lo que analizó el Senado de EE.UU. Lo que ahora queda para el futuro inmediato son las 25 cajas, presuntamente secretas, que entregó el Citi sobre sus operaciones -clientes, transferencias, etc.- con el Federal Bank, la offshore de Raúl Moneta. Como se recordará, el empresario negó ser propietario de esa entidad en Bahamas, pero ahora el informe norteamericano lo reconoce como tal (eso supondría alguna infracción impositiva). Lo cierto es que estas 25 cajas con documentación les serán entregadas a la diputada Elisa Carrió -eventualmente, también a su colega conservador Horacio Gutiérrez, quien además, colaboró en la pesquisa sobre la conexión argentina-, que promete un manejo prudente de esos archivos debido a los altos riesgos que supone la revelación del secreto bancario. Por trascendidos, también el gobierno de De la Rúa tendrá acceso a esa información de las cajas, ya que inicialmente le pareció conveniente esperar el desarrollo de este caso en la Justicia norteamericana y, ahora, al enterarse de que Carrió dispondrá del material, también quiso conocer la documentación. Por lo tanto, a partir de este fin de semana, comenzará a llegar al país el contenido de esas 25 cajas. Nadie sabe aún cuál será el estado público que alcanzará develar estos secretos, pero ya han comenzado a circular nombres de empresas, inversores y transacciones. Para tener una idea del volumen de lo operado: se mencionan transacciones por casi 6 mil millones de dólares en un lapso de 5 años. Para conocer parte de lo que se avecina, publicamos ahora dos diálogos con los protagonistas argentinos de este singular y posiblemente escandaloso episodio que envuelve a los bancos: Elisa Carrió y Horacio Gutiérrez. Aunque Carrió se negó a confirmarlo, trascendió que en noviembre pasado, cuando la legisladora viajó a los Estados Unidos para participar de reuniones en el Banco Mundial en Washington, tuvo acceso directo a esos papeles que constan en 25 cajas que están en un anexo del despacho de Carl Levin en el Capitolio de Washington. En esa oportunidad, la diputada chaqueña conoció todos los nombres y detalles de esa documentación bancaria que prueban, a juicio del subcomité, la presunta acción del banco de Raúl Moneta (Federal Bank con sede en Bahamas) en el tránsito de dinero entre la Argentina y la banca de los Estados Unidos. Carrió ha guardado hasta ahora silencio sobre esos nombres, algo que puede convertirla en un personaje poderosísimo por el conocimiento de esos detalles de personas y operaciones financieras multimillonarias. Esa discreción -que contrariaría la imagen de locuacidad que la caracteriza-seguramente pesará en la decisión de Levin de poner a su disposición como eventual presidenta de la comisión aún no creada de lavado en la Cámara de Diputados de Buenos Aires.

PERIODISTA: ¿Qué son las famosas 25 cajas con documentación?

Elisa Carrió:
Son cajas con documentación que incautó el subcomité del Senado al Citibank Nueva York.

P.: ¿Qué hay en ellas?

E.C.: Toda la información de cuentas y nombres del Federal Bank y las relaciones con algunas operaciones del Citi Nueva York.

P.: ¿Hay más de lo que se conoce?


E.C.:
Nadie se imagina todo lo que hay ahí. Ahora van a entender cuando yo digo que se manejaban con impunidad. Si no no hubieran guardado toda esa documentación en el Citi Nueva York. Suponían que nunca se la incautarían...

P.: ¿No cree que puede haber pánico en la gente si se abren a conocimiento público operaciones con esos bancos?


E.C.:
Eso no va a pasar nunca. Además es sólo documentación del Federal Bank y algunas operaciones del Citi Nueva York, que era el centro de todo. Por eso ahora van a entender por qué yo decía que Moneta era nada más que un testaferro latinoamericano. Todo pasa por acá, por el Citi Nueva York. Si hasta están documentadas las relaciones con John Reed.

P.: Pero, le repito, ¿qué seguridad hay de que se quiebre la discreción de las operaciones?


E.C.:
Nos preocupa. Eso hay que manejarlo con gran seriedad y discreción. Por eso hemos pedido que se ponga la documentación a disposición de un ámbito institucional que vamos a conocer mañana. Esto es muy delicado porque el propio subcomité está sorprendido por los montos. Nos han dicho que es el caso de lavado más grande que han analizado en la historia de su investigación.

P.: ¿Adónde va esa documentación ahora?


E.C.:
No está decidido. Esperen al viernes y van a saber...

P.: Dicen que se la dan a usted y al diputado Gutiérrez...


E.C.:
No voy a decir nada. Sólo que el subcomité la va a dejar disponible.

P.: ¿Es documentación amparada por secreto bancario?


E.C.:
Acá, en los Estados Unidos, por lo menos es documentación incautada por el subcomité de Levin, que tiene facultades parajudiciales.

P.: ¿Y en la Argentina?

E.C.: No está amparada porque es documentación extranjera.

P.: ¿Qué seguridades hay de que no haya un revoleo de datos de gente que sólo hizo operaciones pero que quería discreción?


E.C.:
La seriedad con que nos manejemos. A mí me pueden creer. Podrán decir que estoy loca, pero de loca no tengo nada. Se lo aseguro. A mí me pueden creer porque lo que digo se cumple.

P.: ¿Va a ser candidata este año?


E.C.:
(ríe) ¿No le dije que no iba a ser candidata y ustedes lo publicaron en su diario? P.: ¿Eso sigue así?

E.C.: Por supuesto. No voy a sercandidata a nada.

P.: ¿Ni en Capital ni en el Chaco?


E.C.:
(carcajada) ¡Créame! Ni en Capital ni en el Chaco.

PERIODISTA: ¿Como le impactó la presentación del informe?


Gustavo Gutiérrez:
Es muy fuerte porque golpea al Citibank y asombra cómo pudo pasar tanta plata sin que el Banco Central se diera cuenta.

P.: ¿Que dicen los integrantes de la comisión del caso argentino?


G.G.:
Están asombrados porque encontraron una operación de montos que no habían visto en su vida.

P.: En total ¿de cuánto dinero girado entre los bancos implicados estamos hablando?


G.G.:
Puede llegar a u$s 6.000 millones.

P.: ¿Y de dónde provino el dinero?


G.G.:
Puede haber de todo. Dinero de la corrupción, por ejemplo. Aunque en el informe que dio Martín López (ex Citibank Argentina y ahora vice presidente del Citi en Sudáfrica) se declara que todo se hizo para evadir impuestos.

P.: ¿Y ahora cómo sigue la investigación?


G.G.:
El comité del Senado nos ha hecho depositarios a los diputados de las cajas con la documentación que se utilizó para el informe. Cuando estén listas las vamos a utilizar en la Comisión Investigadora que se está formando en el Congreso argentino.

P.: ¿Que hay en esas cajas?

G.G.: Son 25 cajas con la información de la transacción entre el Federal Bank y el Citi de Nueva York que el Citibank entregó a la comisión dentro de la política de transparencia en las operaciones conocidas como «Conozca al Cliente».

P.: ¿Pero esto no es peligroso, es como violar el secreto bancario de alguna forma? ¿Qué va a pasar con el secreto de esa información cuando llegue a Buenos Aires?


G.G.:
Nos dieron las cajas bajo la palabra de manejarlas con la misma discreción que lo hizo el Senado de los EE.UU. hasta ahora. Y vamos a mantener el secreto.

P.: ¿Cómo ve la situación de Pedro Pou en el Central después de esto?


G.G.:
Yo no quiero que lo toquen a Pou. No hay que tocar a nadie del directorio del Central. Los que piden eso son irresponsables o estúpidos. Si fuera posible hay que traerlo de nuevo a Javier Bolzico (ex miembro del directorio, hoy en una empresa privada de Internet) y sentarlo en su sillón. Ese es el verdadero funcionamiento de las instituciones. Después tendrán que responder a las investigaciones y de ahí en más ver qué se debe hacer, pero éste no es el momento.



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