19 de mayo 2003 - 00:00

Venta clandestina expulsada de Florida, se mudó a otros barrios

Los vendedores clandestinos expulsados recientemente de Florida, Once, Retiro y Flores, se reinstalaron en distintos centros comerciales de la Capital Federal, causando nuevos problemas a los negocios de esas zonas.

Los más perjudicados por la «mudanza» de los puestos ilegales de venta son los barrios de San Telmo, Recoleta, avenida Santa Fe, calles transversales a Florida y avenida Pueyrredón (entre Corrientes y Santa Fe).

El predio que se abrió en Retiro -como propuesta oficial para erradicar la actividad de las calles-parece no ser suficiente para albergarlos a todos: se calcula que son alrededor de 11 mil las personas involucradas en la venta callejera en los barrios de la Ciudad y que movilizarían alrededor de $ 67 millones mensuales, según datos de la Coordinadora de Actividades Mercantiles Empresarias (CAME).

• Operativo

Ayer, por caso, los vendedores ilegales instalados en San Telmo, coparon parte de la avenida San Juan, obstruyendo además el tránsito en ese tramo y complicando el paso a turistas y visitantes locales. Se estima que había más de 200 puestos ilegales, cuando en ese casco histórico porteño hay 600 comercios legales y puestos feriales habilitados para funcionar un domingo. Esto significa que la venta ilegal representa 33,33% de los negocios que funcionan pagan-do impuestos, alquileres o cuentas correspondientes para trabajar.

Hace 15 días, la situación era peor: había más de 400 puestos clandestinos apostados principalmente sobre la calle Humberto Primo y San Juan, la cual permanecía cerrada al paso vehicular, formando un predio ferial sin autorización para funcionar.

Se realizó un operativo con la Policía Federal, los comerciantes de la zona y el gobierno porteño y se los desalojó -pero no se los pudo erradicar ni reubicar-.

El problema es que este grupo de vendedores que ahora invade otros barrios, no está conformado por artesanos solamente.

«Compiten con el comercio organizado que paga impuestos y además, afecta totalmente la imagen de la Ciudad. El comercio que fue expulsado de Florida, fue en parte a Retiro y en parte, se mudó a otros barrios», explicó Osvaldo Cornide, presidente de CAME.

En San Telmo, ayer, se vendían osos de peluche, cinturones, esmaltes de uñas, paraguas y otros productos como despertadores, pilas o calculadoras. «Están cambiando la fisonomía de San Telmo. No ayudan a preservar la imagen del casco histó-rico y quieren capitalizar el público que consiguió la feria con 33 años de funcionamiento y los comercios de antigüedades y gastronómicos de la zona», indicó a el Presidente de la Asociación de Anticuarios y Amigos de San Telmo, Juan Carlos Maugeri. «No es justo que se instalen puestos paralelos de venta ilegal, junto a los legales. Los perjudica más que nada a los comercios chicos que pagan sus impuestos o alquileres para funcionar y a los puestos de la feria cuyos vendedores esperaron quizás años para poder ingresar», agregó.

• Punto complicado

Se estudia ahora abrir una nueva feria, al estilo de la de Retiro, para continuar albergando a estos vendedores. Una sería en Barracas, sobre el Pasaje Lanín, una calle con atractivos turísticos y frentes pintados por el artista Santa María.

Otro punto complicado es Plaza Francia, en Recoleta, donde además, se incrementó la inseguridad. «Es un problema generalizado, que afecta a todos los barrios», dijo Maugeri.

Lo que se vienen son fuertes operativos de desalojo, porque para las vacaciones próximas de invierno, se abrirán los mismos «corredores turísticos» y «centros comerciales a cielo abierto» que funcionaron durante Semana Santa en distintos puntos de la Capital.

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