7 de septiembre 2004 - 00:00

Ventas con tarjetas no caen pese al final de las cuotas

Las ventas con tarjetas se mantuvieron sin cambios durante agosto, a pesar del fin de las cuotas sin intereses. Las operaciones en cuotas, en tanto, cayeron alrededor de 10% durante el mes pasado, el primero desde que el 31 de julio las entidades financieras decidieran finalizar la promoción que consistía en vender en hasta seis mensualidades sin cobrar intereses.

Según fuentes del mercado, el monto que se perdió en este renglón ronda los $ 60 millones; como las ventas con dinero plástico se mantuvieron estables en relación con el mes anterior, se sobreentiende que esos sesenta millones se convirtieron en operaciones en un pago. En sentido inverso, varias entidades bancarias están ofreciendo ya a los comerciantes financiar las compras de sus clientes a 18 meses -algo impensable hace dos años-a una tasa que ronda 21% anual.

Como se recordará, los bancos y las administradoras de medios de pago utilizaron la política de «cuotas sin intereses» para lograr que los consumidores volvieran a utilizar la tarjeta de crédito. La movida parece haber tenido éxito, ya que en la actualidad las ventas vienen subiendo 25%/30% mensual todos los meses de este año en relación con 2003.

Las compras con tarjeta de crédito rondan los $ 1.700 millones mensuales, de los cuales $ 600 millones son en cuotas. Durante agosto ese monto se redujo a poco más de $ 540 millones, pero sin que se modificara el total facturado. El hecho de que esta caída haya resultado muy inferior a lo que podía preverse se debe seguramente a que cerca de 80% de los comercios adheridos siguió ofreciendo hasta tres cuotas sin intereses «absorbiendo» el costo financiero.

• Novedad

En realidad, esta « absorción» debe ser tomada con pinzas: muchos comerciantes incluyeron en el cálculo de costos la tasa de interés que les cobra el banco por la financiación de la operación. Esas tasas se ubican en promedios de 6% anual para tres cuotas; 12% para las seis mensualidades; 19% en doce y 21% a 18 meses, una novedad que acaba de aparecer en el mercado.

Estos tipos de interés hacen posible incorporar al precio sólo el recargo por tres cuotas; para más mensualidades, los comerciantes recargan parte del costo financiero en el precio final del producto.

Curiosamente, muchos usuarios, cuando la cajera o el vendedor les preguntan
«¿un pago o en cuotas?» desde el mes pasado, optan por la primera. La elección es válida si el cliente está seguro de que pagará el total de su saldo a fin de mes; en cambio, si utiliza la franquicia de financiación que le da su banco, terminará pagando más caro. Sucede que -de nuevo-la tasa a seis meses es 12%, pero la que le cobran por postergar el pago llega hasta 30% anual; en otras palabras, si no hay certeza de que se pagará todo el saldo a la llegada del resumen, sigue siendo conveniente financiar a seis meses.

«Es un hecho que las ventas con tarjeta no cayeron por el fin de las cuotas sin interés, sobre todo porque los comerciantes siguen con esa práctica. Además, no vemos un amesetamiento de la actividad; si nos atenemos a la facturación de nuestros clientes (comercios) diríamos que siguen creciendo fuerte dos rubros -electrodomésticos e indumentaria- y no tanto los hipermercados»,
dijo a este diario una alta fuente del sector. Agregó que no hay casi diferencias entre comerciantes chicos y grandes; ambos sectores siguen cobrando en cuotas (tres) sin intereses.

• Emisión

La promoción y la mejora de las condiciones en que se mueven hoy los bancos ha logrado algo también impensable hasta el año pasado: la emisión de plásticos nuevos ya se acerca a los niveles precrisis del sistema. En agosto se emitieron unas 350.000 tarjetas de crédito contra las 420.000 que se ponían en circulación en 1998, el mejor año para este sector (y muchos otros, desde ya). Este miniboom ha hecho que regresaran, por caso, los envíos de tarjetas preimpresas, no solicitadas por el cliente (las que, a diferencia de lo que se hacía en otras épocas, no son «vivas»: el cliente debe habilitarlaspara que tengan validez, y hasta tanto no lo haga no acumulan cargos).

También las marcas se «animan» a lanzar nuevos productos, como las
tarjetas prepagas, negocio en el que MasterCard hizo punta y será seguida por VISA en poco tiempo más. Estos plásticos tienen un valor preasignado que se carga a la tarjeta al momento de comprarla; la oferta irá hacia sectores como «gift cards» (de regalo), compras por Internet (para quienes teman poner los datos de su tarjeta de crédito en la red), cheques de viajero o remesas de fondos a familiares en el exterior.

En la actualidad hay en circulación unos 11 millones de tarjetas de crédito, de las cuales VISA tiene poco más de 50%, MasterCard otro 33% y el resto se reparte en marcas menores. El cupón promedio ronda los $ 60 y el sistema procesa unos 35 millones de operaciones por mes. Si se tiene en cuenta que hay algo así como cinco millones de « tarjetahabientes» (titulares de plásticos), puede decirse que uno de cada tres argentinos económicamente activos tiene este medio de pago en el bolsillo.

El otro negocio de las administradoras, la tarjeta de débito, aporta al sistema otros
$ 700 millones, cifra que también viene trepando en forma sostenida y se están emitiendo 180.000 por mes. Del total de 10 millones que circulan, unos 2 millones se usan para compras en comercios y otros 3 millones sólo para extracciones en cajeros automáticos.

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