Verano extraordinario con pack fiscal-tributario y Presupuesto

Economía

El Gobierno comenzó a diagramar la agenda del Congreso post 22-O. Se empujarán una serie de leyes que Mauricio Macri quiere antes de Pascuas. Confían en acuerdos con PJ y gobernadores.

"Van a tener pocas vacaciones los muchachos". La frase se escuchó tras el cónclave que mantuvieron ayer el jefe de Gabinete, Marcos Peña; el ministro del Interior, Rogelio Frigerio; la secretaria de relaciones parlamentarias del Gobierno, Paula Bertol, y los jefes de bloques del oficialismo en el Congreso. Durante el convite se repasó la agenda pendiente y se proyectó un verano "extraordinario" que tendrá el Gobierno para empujar el Presupuesto y el pack fiscal-tributario, confiado en el guiño que le darán los resultados de las elecciones del 22-O a nivel nacional.

Primero, quienes participaron de la reunión repasaron la agenda para lo que resta del año, con temario a consumarse antes de las elecciones. Por caso, la ley de responsabilidad penal empresaria será modificada mañana en el Senado y Diputados intentará aceptar esos cambios el 4 de octubre próximo.

Misma suerte correría para la prórroga de la ley que impide los desalojos de tierras indígenas: pese a que la oposición insiste con estirar esa situación hasta 2021, el oficialismo apura para mañana -n el Senado- una iniciativa con plazos más cortos, como anticipó el viernes pasado este diario.

Una iniciativa que pide Mauricio Macri antes de fin de año es la que prevé habilitar a los usuarios residenciales y pymes a generar su propia energía renovable e inyectar y vender el excedente que produzcan en la red de distribución.

La iniciativa, conocida como Generación Distribuida, fue girada al Senado tras ser aprobada en Diputados semanas atrás con el respaldo del interbloque de Cambiemos, el Frente Renovador, el Frente para la Victoria y el bloque Justicialista, mientras que se opusieron los legisladores de izquierda.

También se recordaron los huecos que pidió tapar el ministro de Justicia, Germán Garavano, con respecto a la creación de juzgados federales y la designación de magistrados, de manera de poder agilizar ese sistema.

Con la mira en las elecciones del 22-O, el Gobierno cree que una victoria clara a nivel nacional -con la provincia de Buenos Aires a manos de Cambiemos, derrotando a Cristina de Kirchner- le dará aire al oficialismo la posibilidad de armar una ventana que incluye no sólo lo que quede del período ordinario actual -hasta fines de noviembre próximo, con una conformación numérica más confrontativa que la que habrá desde el 10 de diciembre-, sino también con la convocatoria de sesiones extraordinarias en diciembre, algunas semanas de enero y todo febrero para sancionar el Presupuesto 2018 y el pack que involucra la ley de responsabilidad fiscal y algunos temas de la reforma tributaria.

Para ello, el Gobierno aspirará a limar asperezas con provincias distanciadas y a reforzar el sendero acuerdista con la mayoría de los justicialistas"friendly", cuyo delegado premium es el jefe del bloque PJ en el Senado, Miguel Pichetto. El efecto "terminal" del legislador rionegrino incluye a la CGT y también a gremios filo-K, como el líder bancario Sergio Palazzo.

La semana pasada, y tal como contó Ámbito Financiero, Pichetto recibió dos veces a Palazzo: una vez por cuenta propia y otra junto al diputado PJ Diego Bossio. El reclamo del sindicalista es para quitar del Presupuesto 2018 el giro de $20.000 millones del Nación al Tesoro.

En representación del Congreso estuvieron ayer en Casa Rosada el titular de Diputados y peronista con témpera PRO, Emilio Monzó; el jefe del interbloque de Cambiemos en esa cámara y nexo clave entre el Gobierno y la UCR, Mario Negri; y el presidente provisional del Senado, Federico Pinedo.

Durante el cónclave también se volvió a ratificar que "no habrá reforma previsional" y tampoco una "reforma laboral" a la Brasil, como sospecha la oposición.

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