La intención oficial, por pedido expreso de Cristina Kirchner, era que la visita del presidente venezolano, Hugo Chávez, pasase inadvertida. El encuentro con el matrimonio Kirchner, Julio De Vido y Miguel Peirano se iba a hacer en Olivos, evitando los discursos. Este era el programa oficial hasta ayer a las 10.30, cuando se acreditaba a la prensa para registrar fotos del encuentro en Olivos.
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Cerca de mediodía, las instrucciones cambiaron: de un encuentro reservado en Olivos se pasó a prácticamente una visita de Estado. Se agregó un saludo formal de los presidentes con sus comitivas, un encuentro a solas en el despacho presidencial, después la firma de convenios entre ambos países para luego pasar a los discursos. Finalmente, la cena íntima en Olivos pasó a ser para casi 50 personas, los presidentes y sus comitivas.
El propio Hugo Chávez, que luego de la lectura de los medios y la confirmación oficial por parte de la Argentina de cómo se desarrollarían las actividades conjuntas hizo saber a su «amigo Néstor» que quería otro tipo de recibimiento. Rápidamente, el gobierno argentino modificó la agenda como forma de agradecimiento a tanta ayuda que dice le acerca el bolivariano.
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