Vuelto nuevamente a su cauce natural, medio impregnado de una pendiente que atacó a mercados del exterior también, se pueden encontrar -o buscar- argumentos que sirvan para aplacar el valle de la víspera. Pero lo que quedó está a la vista y fue una plaza obligada a trabajar con la mitad apenas del monto negociado durante el martes. Sintiendo esto en una descompensación de ritmo entre oferta que no alcanzó a ser elástica totalmente ante el retroceder de demanda, con huella que se testimonia en el Merval. El indicador de precios se fue a mínimo de 1.641 puntos, nada menos que dos decenas de puntos debajo del cierre previo, corregido en parte sobre el final y deparando un nivel de 1.645 que retrotrajo la situación a ruedas anteriores.
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En porcentaje, nada demasiado grave, solamente ver otra vez una cadena donde los eslabones se unen sólo esporádicamente. Lo de ayer, nada tuvo que ver con lo del martes, aunque lo de la rueda anterior había sido bastante singular en su marcha, y teniendo a un solo papel como eje y figura de volumen y precios.
Y esa figura excluyente, Tenaris, que había trepado casi 4% y con suma cercana al millón de títulos, ayer se llamó a recato.
Contraída a una cuarta parte de negocios, sus cotizaciones quedaron 1,6% debajo del martes.
No apareció nombre de reemplazo, las líderes habituales prosiguieron en una tónica levemente bajista y dejando en un paréntesis la rueda del martes: que fijó negocios en tres dígitos, pero al que le soplaron la mitad exacta con los $ 53 millones de la víspera. Cabe adjudicar a una actuación individual lo pasado, que al desaparecer retornó la situación a su posición original.
El mercado sigue en enero respondiendo positivamente, pero dentro de una conducta que dista de ser todo lo firme, que pueden denotar las diferencias del índice. Y hoy: abierto a todo.
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