Volvieron a desplomarse las acciones de Yukos
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La inversora Aton publicó su informe de hoy bajo el elocuente título "Fin de juego" y BrokerCreditrService tituló "Yukos adiós", en alusión a que el Kremlin ha optado definitivamente por desmembrar la compañía y venderla por partes, en vez de tender la mano y permitir que sobreviva mediante un aplazamiento de los pagos.
"Es un mal precedente: el anuncio de la venta de Yuganskneftegaz supone el fin de Yukos y remata las esperanzas de los inversores", comentó Alexéi Nikogosov, de la compañía Veles Capital, para quien "tal castigo demostrativo (por parte del Estado) rebasa todas las normas de la empresa privada y el mundo de los negocios".
Según datos de Yukos, Yuganskneftegaz (que en 2003 extrajo 50 millones de toneladas de crudo) no será subastada, sino vendida directamente por unos 1.750 millones de dólares, a pesar de que su precio real se calcula en entre 10.000 y 20.000 millones de dólares y las reservas de crudo que controla valen otros 30.400 millones.
"Semejante paso tendría gran resonancia en Occidente y hundiría el clima inversor en Rusia, pues las autoridades actuarían de la misma forma que durante las subastas de privatización de mediados de los años 90, que ahora son sinónimo de la corrupción estatal", dijo a Interfax Kiril Tremásov, del Banco de Moscú.
Entre los potenciales "compradores de Yukos", los expertos rusos mencionan ante todo a los gigantes estatales Gazprom y Rosneft y a las privadas Surgutneftegaz y Sibneft, al tiempo que prácticamente descartan que el Kremlin autorice la venta a empresas extranjeras.
Portavoces de Rosneft y Gazprom aseguraron hoy a Itar-Tass que sus compañías no participarán en la adquisición de Yuganskneftegaz, aunque ambas tienen grandes planes de expansión y con anterioridad habían mostrado su interés por los activos petroleros de Yukos.
Entre las compañías privadas leales al poder, los expertos señalan como favorito a Surgutneftegaz gracias a sus reservas de 4.000 millones de dólares y a su interés por controlar los 28 yacimientos de Yuganskneftegaz.
"Sibneft no tiene tanta liquidez, pero su dueño Román Abramovich y sus socios no renunciarían a comprar barato Yuganskneftegaz y reunirían rápidamente el dinero", dijo al diario "Gazeta" Mijaíl Zak, de Veles Capital.
La prensa considera que a favor de Abramovich, propietario del club de fútbol británico Chelsea, juega su conocida proximidad al Kremlin y su situación privilegiada gracias a la fusión de Yukos con Sibneft, aunque ésta pretende ahora rescindir aquel acuerdo.
El 3 de octubre de 2003, ambas compañías anunciaron su fusión en una superpetrolera mediante la adquisición por Yukos del 92 por ciento de acciones de Sibneft a cambio del 26,01 por ciento de las suyas.
Al tiempo, la semana pasada se supo que el 72 por ciento del total de 92 por ciento de acciones que Yukos tiene en Sibneft están embargadas por un tribunal de la región nororiental rusa de Chukotka, de la que Abramóvich es gobernador.
Según el semanario Kommersant Vlast, el pulso en el Kremlin de los partidarios de un reparto "liberal" o bien "revolucionario" de Yukos da a Abramovich una oportunidad única de encabezar el consorcio Yukos-Sibneft y así "resolver ese conflicto, salvar la imagen de Rusia ante los ojos de Occidente y ganar dinero fresco".
Mientras, el diario Viédomosti afirmó que la directiva de Yukos, en un último intento por salvar la compañía, pretende sustituir a su actual presidente, Víctor Gueráschenko, por el presidente de Sibneft, Yevgueni Shvidler.




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