Desde el cierre anterior casi en 1.460 puntos, el Merval procuró ganar más altura y llegó a ubicarse en 1.472 puntos, pero esto resultó -a la vez- el máximo de la rueda y el techo donde rebotó de inmediato. La causa principal es que nuevamente se adelgazó el cúmulo de órdenes de demanda y las necesidades de apoyo no fueron cubiertas, apareciendo los clásicos «lunares» dentro del desarrollo y vacíos imposibles de llenar, a no ser, utilizando los precios como variables de ajuste. Finalmente, y tras tocar un piso de 1.447 puntos, el cierre encontró a la plaza casi en blanco con su marca de 1.457 que apenas originó una desmejora desechable, de 0,14%, en el listado clásico.
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Una fecha a la que podía quizá presumirse como más entonada, utilizando el argumento de la postergación de pagos concedida por el FMI y la marcha hacia un posible nuevo acuerdo.
Pero como si ello hubiera sido descontado por el mercado, nada sucedió para apoyar un nuevo incremento del índice.
•Flaco suministro
El total negociado en acciones, y en efectivo, no pudo atravesar los $ 48 millones. Y esto mostró una regresión a los puntos de debilidad ya advertidos en la semana anterior. Sin que existiera oferta muy agresiva, lo que se quiso mejorar no se pudo sostener y la tónica varió sus expectativas: lo de hoy, muy condicional.
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