Vuelven a Estado jubilaciones. Senado aprobó posición oficial por abrumadora mayoría
El mismo peronismo que hace quince años creó el sistema de jubilaciones privadas lo abolió anoche según un proyecto cuyas consecuencias son todavía desconocidas. El Senado, cerca de la media-noche, aprobó con una abrumadora mayoría el proyecto oficial que reestatiza el sistema y abre una etapa de juicios, reclamos y reproches sobre cómo usará el Estado los fondos previsionales. El anterior sistema se creó para protegerlos de la lujuria de gasto del Estado, pero los gobiernos se ocuparon, a poco de andar, de forzar a las AFJP a comprar títulos públicos para financiarlo a ese Estado del cual se las quería resguardar. Se repite una historia negativa con pérdida de riqueza y de seguridad jurídica. La improvisación de esta estatización, además, ha obligado a reformar el sistema financiero argentino porque con ese dinero se fondeaban créditos para el consumo. También abre una amenaza a empresas de las que las AFJP tenían acciones, porque ahora el gobierno les pondrá directores que actuarán, como es el estilo del gobierno, como otra asfixia a la iniciativa privada. El gobierno kirchnerista desaprovechó así la oportunidad de encarar una reformulación integral del sistema de seguridad social, que nadie dudaba precisaba un ajuste. Sólo le preocupó apoderarse de la recaudación mensual de las AFJP, unos $ 1.100 millones, para equilibrar las cuentas fiscales. Ahora volverán los 80, no los 70, cuando quienes podían contrataban jubilaciones privadas en el exterior, fugando así capitales del país.
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El recinto del Senado a pleno: la UCR unificó la estrategia para una sesión que presidió José Pampuro ante la ausencia de Julio Cobos. Rubén Marín y María Eugenia Estenssoro estuvieron más activos que Miguel Pichetto.
Pero el tucumano debió luego hacer una autocrítica y admitir que fue uno de los legisladores que la década del 90 votó a favor del sistema de jubilación privada: «Reconozco con mucha sinceridad que voté ese cambio, creyendo que íbamos a conseguir el financiamiento del sistema previsional, pero sucedió todo lo contrario».
Miranda agregó que «las propias AFJP reconocen que no se cumplió el anhelo» de lograr mejores jubilaciones con el mecanismo de las cuentas individuales de capitalización, y afirmó que con la vuelta al sistema de reparto se busca «dar seguridad y tranquilidad a los trabajadores».
El radical Ernesto Sanz atacó directamente la apropiación de los fondos: «Para la sociedad hay confiscación, la gente lo interpreta con un olfato más fino que los juristas, por todo lo que vivió en los últimos años», dijo, y agregó: «La gente reacciona sacando siete mil millones de dólares del país. Fracasó el Plan A, y éste es el Plan B para financiar al Estado».
Lo siguió el presidente de la Comisión de Presupuesto, el correntino Fabián Ríos, quien afirmó que el oficialismo pretende lograr la aprobación de esta ley «con el más alto nivel de consenso» y consideró que «la decisión del 94 fue evidentemente equivocada».
Hubo ausencias clave que favorecieron al kirchnerismo, aunque de todas formas no hubieran conseguido torcer el resultado. Ni Carlos Menem, de licencia por un supuesto estado de salud endeble, que ni siquiera le permitió declarar en la causa por tráfico de armas a Ecuador y Croacia, ni el cordobés Roberto Urquía, que iba a votar en contra de la estatización de las AFJP, estuvieron en el recinto. Tampoco el tucumano Carlos Salazar, de Fuerza Republicana. Hasta Julio Cobos se escapó del recinto y evitó presidir la sesión para desentenderse así de la cuestión. Su lugar fue reemplazado por José Pampuro, presidente provisional del Senado.
El rionegrino Pablo Verani, un senador que responde a Cobos en el recinto y que ya había votado en contra de las retenciones móviles al campo, adelantó en su discurso que se abstendría a la hora de votar. Por el PJ, el salteño Juan Carlos Romero y su compañera de bancada Sonia Escudero tampoco apoyaron el proyecto.
El final del debate estuvo a cargo del radical jujeño Gerardo Morales, que tuvo el discurso más duro en contra del gobierno y del propio Pichetto, que le respondió a las críticas: «La UCR se perdió la oportunidad de mantener una coherencia histórica», dijo entonces.




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