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28 de febrero 2020 - 00:00

Diálogos de Wall Street

De la gloria en las alturas al infierno de una corrección en una semana. ¿Corre peligro el mercado bull? Qué nos dice Gordon Gekko, desde la convulsionada Wall Street.

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Periodista: A la velocidad del rayo, Wall Street pasó del desdén al pánico. Y la corrección -una caída del 10% desde los máximos- ya sentó campamento. Tres estornudos y se cruzó el incómodo umbral.

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Gordon Gekko: Cambió el sentimiento de un extremo a otro. Las preocupaciones ahora se esparcen más rápido que el propio coronavirus.

P.: Se quebró la primera línea de defensa con facilidad. La corrección es una realidad vertiginosa. ¿Corre peligro el mercado bull?

G.G.: Como casi siempre. Nunca convenció demasiado. Nadie piensa que vivimos en una época fabulosa. O en un mundo maravilloso. Ni hoy ni la semana pasada cuando el S&P500 saltaba de un récord a otro. Está en capilla como más de una vez. Aturdido. Lo bajaron de la gloria de un hondazo y lo sentaron a rendir un nuevo examen de estrés.

P.: ¿Será una prueba más o menos complicada que las que resolvió antes?

G. G.: En diciembre de 2018 arañamos una recesión como Dios manda. Con la Fed de punta (y cuatro subas de tasas en el año), y el presidente Trump fuera de sí. Haga memoria: quería echarlo a Powell de la Fed, se retiró de Siria de buenas a primeras, cerró el Gobierno por una disputa insensata con el Congreso por el bendito muro en torno a México.

P.: Era una crisis más profunda...

G. G.: Y en el corazón del sistema. No un resfrío o una gripe sino un problema agudo de gobernanza; diría, un trastorno neurológico o un ACV. Sobre un cuerpo extenuado por el apretón monetario de la Fed que tampoco se sabía cuándo iba a terminar.

P.: Uno se puede morir por muchas razones. Desde las triviales a las más complejas.

G. G.: No lo discuto. Eso sí: en tiempo real, la situación lucía infinitamente más grave en 2018.

P.: Sin embargo, con el beneficio que da conocer el diario del lunes, la solución estaba al alcance de la mano. Powell subió las tasas pero no dejó que acabara diciembre sin aclarar que la faena estaba concluida.

G. G.: Y voilà, se hizo la luz. A la economía le llevó un tiempo recuperarse, pero los mercados reaccionaron en el acto y fin de la historia.

P.: La Fed hoy tiene menos munición disponible, y que se sepa, el coronavirus es refractario al “forward guidance” de la institución. ¿Nos podrá rescatar la política monetaria en un caso así?

G. G.: Ya vimos que el virus no sabe nada de análisis técnico. En principio, se llevó puesta la tranquera en la media de las 200 ruedas. Pero no nos castiga un virus sino el giro de expectativas. La contabilidad de los destrozos y, sobre todo, de los daños que podrían sobrevenir. La corrección sirve. Nos pone por delante de los acontecimientos. Goldman Sachs ya dice que las compañías no van a aumentar sus ganancias en todo 2020. ¿Cómo lo sabe? Lo estima. Abre el paraguas. Espera una tormenta, sí, y quizás sólo sea un chubasco. Y la Fed, con la idea en boga de una baja de tasas, nos promete ropa seca y un impermeable.

P.: ¿En marzo? ¿O recién en junio?

G. G.: Cuando crea que de veras nos haga falta.

P.: El mercado lo sabe y corregimos igual.

G. G.: Mire la desesperación del presidente Trump.

P.: Mi presidencia por un antivirus, diría si fuese Ricardo III.

G.G.: Y observe Singapur, Macao y Hong Kong.

P.: ¿Para ver qué?

G. G.: En las tres jurisdicciones el ciudadano recibirá un pago extra para afrontar la crisis. Llegado el caso, la política fiscal saltará al ruedo. Viendo la ansiedad de la Casa Blanca, me pregunto cuánto tiempo pasará para que se comience a especular con una medida semejante -o una reducción de impuestos- en EE.UU.

P.: Ya estamos empapados. No vamos a evitar el shock de oferta, pero habrá medidas para contener sus consecuencias. ¿Esa es su impresión?

G. G.: Una gripe puede ser mortal, pero lo usual es que represente sólo una merma transitoria de ingresos. El bull market cumplió diez años. El coronavirus, en humanos de esa edad, no es muy letal. Pero para un mercado alcista -y para un ciclo económico expansivo- una década plus constituye un récord de longevidad. Habrá que cuidarse y hacer buena letra. El virus nos bajó las defensas. Y no andamos escasos ni de problemas ni de abusos que nos puedan pasar factura.

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