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1 de febrero 2021 - 00:00

Esta película ya la vimos (pero no vimos el final aún)

En el capitalismo salvaje del siglo XIX ya se practicaba. ¿Cómo hizo Cornelius Vanderbilt para ser el barón de los ferrocarriles en EE.UU.? En 2008 Volkswagen fue epicentro de la "madre" de todos los aprietes.

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The New York Times

Y se pensaba que la Bolsa era una burbuja cuando, en diciembre, la acción de GameStop cotizaba por debajo de 20 dólares. ¿Tanto valor se escondía bajo el yugo de la venta de acciones en descubierto? El papel multiplicó su precio más de 15 veces, cerró en 325 dólares, y los foros se proponen llevarla a mil. ¿Qué es esto? ¿Un super casino? Lo opuesto. Aquí no manda el azar sino el frío cálculo. La marabunta de adolescentes reditters y robinhooders compra acciones y derivados a mansalva y asfixia a los lobos más temibles de Wall Street, los hedge funds que practican la venta de acciones en descubierto y lucran con la desgracia de las compañías. Serán inversores imberbes y trolls mayorcitos pero hicieron los deberes. Hay 140 acciones de GameStop vendidas en corto por cada 100 en circulación. Es el juego del cazador, cazado. Cuantos más papeles acumula la juventud maravillosa -y seca la plaza- más prohibitiva la cobertura. Jaque. Mate. ¿Nace una nueva era? ¿Cómo que no había un lugar para el hombre común en los mercados? Ni algoritmos ni robots. Ni la ballena del Nasdaq. El trading de memes se viraliza y manda. Que lo diga Dogecoin, una criptomoneda en broma, que trepó esta semana 513%. Esto es cosa seria. Y ahora se alientan unos a otros para ir a buscar una medalla de plata.

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¿Cuál es la novedad? ¿El apretón a los cortos? Es espectacular, pero una “remake”. En el capitalismo salvaje del siglo XIX ya se lo practicaba. ¿Cómo hizo Cornelius Vanderbilt para convertirse en el barón de los ferrocarriles en EE.UU.? Quizás la memoria sea corta, pero, en 2008 Volkswagen fue el epicentro de la “madre” de todos los aprietes. Ese año, el 26 de octubre, Porsche reveló que había elevado su participación en la empresa al 43% (y comprado opciones que la llevaban al 74%). Como un 20% del paquete accionario pertenecía al estado de Baja Sajonia, las acciones restantes en circulación era apenas el 6%. En la medida que Porsche emprendía el acaparamiento, el precio de la acción se duplicó a 400 euros. Los especuladores vendieron en descubierto a sus anchas. Al momento del anuncio, habían acumulado cortos por 12,8% del total de acciones (el doble del circulante disponible). El apretón fue de antología: el papel subió hasta arañar los mil euros, y llevó a los cortos a la ruina. Esta película, pues, ya la vimos. Es verdad, nunca con un elenco de masas adolescente. Antaño no existían las redes sociales ni se podía operar sin pagar comisiones. La vida cambió. Pero la película es la misma. Y resta idéntico desenlace. Un desplome vertical. ¿Qué hacer con GameStop cuando no quede ninguna posición corta? Es de necio confundir valor y precio. Volkswagen llegó a ser la compañía más valiosa del mundo en el apogeo del encierro, pero un mes después ya había devuelto 70% desde los máximos. Y más tarde volvería a los 200 euros. Vanderbilt era distinto. Él fabricaba valor sumando vías férreas a su red (o suprimiendo a la competencia). ¿Qué querrán hacer los jóvenes triunfantes con sus acciones de GameStop a precios increíbles? Seguir jugando. Cuando las quieran soltar para ir a otra cruzada, se precipitará la caída final de la montaña rusa. Carlo Ponzi lo vio primero. O suman adictos -no importa la edad, que acá nadie pide documentos- o es game over. Estuvieron más astutos los robinhooders el año pasado cuando le doblaron el brazo a los fondos pero subidos a las Apple, Facebook y demás, y no a caballos de madera. ¿Qué pasará con el mercado bull? Los quebrantos de los hedge funds se cubren vendiendo cartera sana. Wall Street cayó más de 3% en esa operación de pinzas. ¿Será otro Long Term Capital como en 1998? La exposición entonces era letal, hoy es pequeña. Los fondos perdieron 19 mil millones con GameStop y unos 70 mil millones con todos los ataques a los cortos en enero. Monedas. Aunque el cabeceo global de las bolsas borre 3,7 billones de dólares de capitalización. Es clave que Dodd-Frank dejase a los bancos fuera del enredo. Lo que arde el sistema en las sombras. Llegado el caso, nada “too big to fail”. En perspectiva, dos semanas atrás, Biden anunció un megapaquete fiscal, y lo dijimos aquí, Wall Street achicó. Abrió un nuevo capítulo. Toca cambiar el oxígeno, revisar vulnerabilidades, que se desfagociten los bárbaros en las murallas. Más adelante, recobradas las fuerzas, se podrá empujar de nuevo el rally.

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