La estadounidense Western Union anunció ayer la compra de 75% de Pago Fácil al grupo SIDECO que encabeza Francisco Macri. La firma de Denver ya era dueña del restante 25%. La operación sorprende doblemente: por una parte, porque se concreta una nueva «desnacionalización», en momentos en que el gobierno dice apostar por la consolidación de un «empresariado nacional» (ver el «caso SanCor»). La otra es el retiro de Macri de uno de sus negocios más rentables, a pesar de los numerosos anuncios que viene haciendo de proyectos que -salvo en el terreno inmobiliario- no pasan de esa etapa (el auto económico, el desarrollo de tierras semiáridas en el Noroeste, la puesta en marcha del Belgrano Cargas, etc.). El comunicado oficial no menciona la cifra en que se cerró la transacción.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Obviamente, la intención principal de Western Union es utilizar la extensa red (unas 3.300 bocas de cobro de servicios) que tiene Pago Fácil en todo el país para desarrollar desde allí su negocio principal: la transferencia de dólares que efectúan los inmigrantes (tanto legales como ilegales) a sus familias en sus países de origen.
Hasta ahora, Western Union contaba con una red propia de locales «ad hoc», distribuidos en las zonas más marginales del Gran Buenos Aires; ahora, con Pago Fácil -sumado al acuerdo que firmó con el Banco Nación para hacer el mismo negocio desde el principal banco oficial- contará con una cobertura mucho más extensa para desarrollar esta actividad.
La contraparte es que Western Union retiene comisiones mucho más altas que las entidades bancarias por el mismo servicio, y además éstas -al ser controladas por el Banco Central- tienen restricciones y controles mucho más fuertes que WU.
La compradora viene enfrentando no pocos problemas con la Justicia en Estados Unidos justamente por su negocio principal: tal como explicara este diario hace algunas semanas, Terry Goddard, fiscal general de Arizona, demandó a Western Union porque se comprobó que su laxitud en los controles de los envíos a través de la frontera con México hacía que sus servicios fueran usados por los «coyotes» (contrabandistas de inmigrantes ilegales) para cobrar por sus «servicios». O sea, el inmigrante que ya estaba trabajando en Estados Unidos pactaba con el «coyote» el pasaje fronterizo de su madre, su esposa, sus hijos, etc., y le pagaba desde territorio estadounidense usando sucursales de Western Union.
El hecho es investigado por Goddard y la policía de Phoenix, quienes le exigieron a Western Union información y mayores garantías respecto de este tráfico ilegal de seres humanos. La empresa aceptó pagar una multa de u$s 3 millones a ese estado en respuesta a la preocupación oficial respecto de su laxitud en controles, y de que algunos agentes que hacen esas transferencias estaban involucrados en el envío de fondos a México y otros países de América latina, vinculados además con el lavado de dinero y carteles de drogas.
También en la India una agencia de inteligencia la investiga en función de que el terrorista Mohammad Fahad, del grupo Al Badr, recibió los fondos necesarios para planear un atentado a través de los servicios de Western Union. Un diario de Nueva Delhi informa que «es la segunda vez que los investigadores descubren a terroristas usando Western Union Money Transfer para enviar fondos a miembros de sus bandas», dada la falta de controles más eficientes sobre remitente y receptor.
Despidos
Como en todo proceso de fusión y adquisición se producirán numerosos despidos entre el personal de Pago Fácil, sobre todo en las áreas en que hay redundancia de funciones. Una de las primeras «víctimas» de esta inevitable reorganización será el propio Orlando Salvestrini, CEO de Pago Fácil, quien abandonaría además el grupo Macri. De hecho, SEPSA, la empresa que actuaba bajo la marca Pago Fácil, desaparecerá para convertirse en una unidad de negocios de Western Union.
Nacida en 1851 como una empresa de telégrafos, la muerte de este negocio obligó a Western Union a transformarse en lo que es hoy: el principal vehículo para transferencias internacionales de dinero. La Argentina tiene la gran ventaja para este esquema de negocios que no sólo hay inmigrantes que remiten dinero a los países limítrofes, sino también emigrantes que remesan dinero a sus familias en la Argentina. A nivel global, cuenta con unas 285.000 bocas de venta, en unos 200 países.
La operación de venta de Pago Fácil a Western Union deberá ser aprobada por la Comisión de Defensa de la Competencia.
Dejá tu comentario