3 de marzo 2008 - 00:00

Y en el final ya no pudo evadirse

Y en el final ya no pudo evadirse
La rueda anterior había resultado como dibujada, en favor de darle un cierre caliente al mercado de febrero. Pero esto era exclusividad del recinto de Buenos Aires, que no se correspondía con lo que habían generado los referentes externos. Con el impulso, el Merval había quedado a un soplo apenas de coronar nuevamente los 2.200 puntos y dejando ese pequeño, casi etéreo, impulso final -de sólo un punto- como materia por resolver en un febrero que traía consigo al día 29. Y ya no se pudo seguir a contramano de los demás, cuando lo que se ofrecía en el escenario resultaba un remate mensual con débiles condiciones. A tal nivel, que le costó al Bovespa 3,15 por ciento de baja al término de la rueda.

En el Merval, todo resultó adhesión al mandato exterior, retrocediendo a un mínimo de nada menos que 2.150 puntos y siendo, así, casi cincuenta unidades por debajo del cierre del jueves.

Un máximo que ni siquiera alcanzaba lo ya actuado en la fecha previa, con 2.197, que condujo a cierre pobre, mostrando 2.162 puntos como cifra final de semana y de mes. Esto se tradujo en casi 1,7 por ciento de rebaja ponderada, bastante más leve que en Brasil, como para «arbitrar» entre los dos índices de la región: que alcanzaron a subir en buena forma, aunque desprolija, con más de 7 por ciento en cada uno de los índices. Porcentuales referidos a lo hecho en el segundo mes. La sesión del final trajo no pocas dudas, con operadores que se vieron sorprendidos por el brusco cambio de dirección. De todas formas, lo que pareció estar descalzado fue la rueda del jueves -con el alza solitaria y extraña en sus componentesmás que plegarse a la baja del viernes.

  • Negocios

  • Volumen que reiteró los 97 millones de pesos previos, con 11 por ciento de franja para acciones. Sólo 19 subas, contra 48 papeles decayendo, completaron una imagen devaluada al caer el telón de febrero. Si bien es valioso el repunte mensual, después de tantos sesgos consecutivos. Y la Bolsa, con fintas.

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