17 de noviembre 2005 - 00:00

Ya empiezan cortes de luz por verano (un clásico)

Un corte de luz afectó a unos 2.000 usuarios de Vicente López durante la mañana de ayer, según informó la distribuidora Edenor, aunque según vecinos de la zona la falta de suministro habría abarcado un área más grande. La interrupción se debió a la salida de servicio de un cable de media tensión, y duró alrededor de dos horas, pero por la repercusión del hecho y la época del año se interpreta que empezó la seguidilla de «cortes del verano».

La falta de servicio eléctrico puede obedecer a tres causas:

• Carencia del producto, situación que no ocurre en la Argentina desde la década del '90. En este capítulo pueden sumarse problemas en el transporte de alta tensión que inhabilitan repentinamente la fuente de donde se está abasteciendo el sistema. En ambos casos se producen apagones, porque la cantidad de afectados puede llegar a millones de usuarios. Cuando falta electricidad, los apagones son programados. Si el problema es de transmisión, el corte es imprevisto y dura poco tiempo, el necesario para poner en funcionamiento una fuente alternativa de generación.

• Los problemas en media-tensión afectan a un número importante de usuarios, como en el caso de ayer en Vicente López, porque un cable de esas características puede abastecer un barrio o varias manzanas. La cantidad de afectados aumenta si la avería arrastra a una subestación o más cableado.

• Los cortes en baja tensión son aun más circunscriptos, pueden afectar sólo a dos o tres manzanas, o menos cantidad de usuarios.

Los problemas con los cables de media y baja tensión son mucho más habituales en verano, porque se unen el mayor consumo por el uso de aire acondicionado, que exige mucho más de las instalaciones eléctricas, con las altas temperaturas que no permiten que el cableado se enfríe, sobre todo porque las mínimas se mantienen durante todo el día en varias jornadas seguidas por encima de 21°.


Este panorama se agrava porque el persistente incremento de la demanda, sobre todo de la estival por la difusiónde los equipos de aire, coincidió con la desaceleración de las inversiones por parte de las empresas eléctricas después de la pesificación y el congelamiento de las tarifas que se produjo en 2002 y todavía continúa.

• Menor inversión

Las distribuidoras aplican en esta época del año planes de contingencia que implican mayores cuadrillas de reparación, más stocks de materiales y reforzamiento de la atención telefónica. No obstante, se estima que el ritmo de la inversión nueva se redujo en forma significativa en lo que se refiere a subestaciones y cables de media y baja tensión.

Durante el verano pasado, las semanas más problemáticas por los cortes de luz fueron la última de diciembre y la primera de enero, aunque en parte el impacto en los medios de comunicación se atenuó porque coincidió con la desgracia de Cromañón.

En el verano de 2004, lo peor ocurrió en la segunda quincena de enero, cuando después de varios días de calor se produjo una fuerte tormenta que inundó varias cámaras subterráneas, sobre todo de Edenor, en Capital Federal.

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