Los economistas aseguran que el enfriamiento en la economía de Estados Unidos no impactará de manera sustancial en la Argentina. Mientras continúe la demanda europea y, sobre todo, china de materias primas, en las que la Argentina concentra su base exportadora, el país seguirá creciendo.
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Miguel Kiguel (Econ-Views): «Esta es una semana clave para la economía internacional por los datos que se conocerán en Estados Unidos. Los más importantes son los balances de las empresas, y principalmente los bancos, y mañana la suba del índice de precios al consumidor. En el primer caso el mercado descarta que la información será negativa. La diferencia estará entre si los datos son sólo malos como se espera o son aún peores. Esto podría tener un rebote importante en la Argentina por su impacto en la Bolsa. En el caso de la inflación, en cambio, el impacto es muy marginal. Creo que lo que más debe importarle al país es lo que sucede aquí, porque los movimientos internacionales tienen un impacto muy marginal. China sigue demandando commodities fuertemente, y eso es lo que mantiene la dinámica de crecimiento local».
Ricardo Delgado (Ecolatina): «El impacto que tendrá en la Argentina por el menor crecimiento de la economía norteamericana será inferior que en otros momentos.Aun cuando creo que la situación se dará durante todo 2008 (continuarán las tasas en baja y un dólar débil), hoy los motores del crecimiento argentino son otros: China y, en menor medida, India. Estos dos países igualmente desacelerarán su crecimiento también por la retracción de EE.UU. pero seguirán siendo fuertes demandantes de commodities de las que la Argentina es exportadora. Por otro lado, hay señales de que la crisis será acotada por los esfuerzos significativos que se están haciendo. Creo que la baja de tasas de la Reserva Federal llegará a niveles cercanos a 3%. En conclusión, no habrá un impacto sustancial que modifique las proyecciones de crecimiento argentino pero el debilitamiento del dólar generará pérdida de la competitividad ya que se fortalecen el euro y el real».
Manuel Solanet (Infupa): «Los últimos datos en EE.UU. muestran una tendencia recesiva, pero todavía no llega a haber una caída en la actividad. El empleo y el consumo muestran una retracción que provocará que el crecimiento del país no sea igual que en los últimos años. Pero la Argentina tiene la fortuna de que su principal motor, el mercado de granos, está sostenido por otros factores más estructurales.
Básicamente la demanda de alimentos de China, India y también de Africa está potenciada además por la sustitución del petróleo y el gas por combustibles alternativos de origen agrícola. El enfriamiento estadounidense afectará al mercado argentino pero no tanto ya que está más preservado que otros países. El futuro de la Argentina depende de lo que se haga acá, de los factores internos. El deterioro de la situación fiscal, aun cuando se suban las retenciones, la falta de inversión y la crisis energética serán determinantes. Hasta ahora el mundo ayudó. Pero con síntomas internacionales recesivos, el panorama será diferente».
Camilo Tiscornia (Castiglioni, Tiscornia y Asociados): «En los próximos días los datos que se conocerán no serán positivos. El antecedente es que en diciembre, por primera vez desde 1982, el desempleo en EE.UU. subió a raíz de que cayó la demanda de trabajo, lo cual es grave.
También se acelera la inflación por la suba del precio del petróleo. Esta semana se conocerá el índice de precios al consumidor 'core', que excluye al petróleo, pero que mostrará que el resto de los precios también se ve afectado por éste. Por ahora, esa situación no afectó a la Argentina ya que desde el punto de vista comercial ese país no es fuerte demandante de la producción local, como Europa y Brasil. Deberíamos preocuparnos si cae el valor de los commodities, pero se da que están subiendo ya que los inversores asustados por la debilidad del dólar, se refugian en las materias primas. Yo diría que la situación podría beneficiarnos ya que si el crecimiento argentino es menor, se contiene a la vez la inflación, uno de los principales conflictos actuales».
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