Autoridades de Paraguay desmintieron ayer que el presidente de ese país, Nicanor Duarte Frutos, haya comprometido con Néstor Kirchner en Nueva York la entrega de la energía producida por la represa hidroeléctrica binacional Yacyretá por el término de 40 años.
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En medios locales, en tanto, se estima que el gobierno vecino, acuciado por problemas internos, presiona para obtener un acuerdo todavía más favorable, considerando la necesidad que tiene la Argentina de solucionar el diferendo para poder iniciar las obras de elevación de la cota que llevarán la producción de la represa de 12.000 a 20.000 gigavatios en diciembre de 2008.
«Absolutamente no se está entregando la soberanía nacional. El Paraguay tiene el derecho de 50% de esa energía y lo va a tomar en la medida en que lo necesite», dijo Martín González, jefe del sector eléctrico estatal.
Los medios de comunicación paraguayos y la oposición en ese país vienen refiriéndose críticamente a las informaciones procedentes de Nueva York acerca del preacuerdo entre Duarte y Kirchner, que se considera desventajoso para Paraguay.
En tanto, en nuestro país se estima que la forma en que el ministro de Planificación, Julio De Vido, presentó la noticia al término del encuentro entre Duarte y Kirchner, perjudicó a las negociaciones que se vienen llevando a cabo y se espera terminar entre octubre y noviembre.
El primer dato que utiliza la oposición paraguaya -aunque resulte obvio- se refiere a que Duarte y Kirchner no pudieron arribar a un acuerdo en Nueva York, porque se trata de un tema que requiere la intervención y aprobación de los dos parlamentos.
Expertos en el tema indicaronque el preacuerdo que se está elaborando incluye:
La condonación de la deuda que la Entidad Binacional Yacyretá (no sólo Paraguay) tiene con el Estado argentino por unos 11 mil millones de dólares.
Por su parte, de ese pasivo, Paraguay va vendiendo energía de la represa a la Argentina -a un valor de 35,9 dólares- el megavatio. Pero esas condiciones no permitían saldar la deuda porque ésta se había convertido en incobrable debido a intereses, capitalización y la enorme extensión del plazo de finalización de la obra.
El preacuerdo al que se está arribando implica poner un techo a la deuda, redefiniéndola: se consideran 8.000 gigavatios anuales hasta un techo de 360.000 gigavatios ( entre 35 y 38 años), siendo el valor de cada unidad igual a 35,9 dólares.
Esto es la deuda tiene un término, que antes no tenía.
De los 12.000 gigavatios que produce ahora la central, 4.000 se destinarán a mantenimiento, operación y obra nueva.
Paraguay no cede su derecho a la energía porque se trata de una novación del pasivo, y sobre todo porque siempre la energía de la represa fue para la Argentina, porque el vecino país no la necesita.
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