14 de marzo 2014 - 00:00

48 horas de maratón papista

Mario Poli rezó en la Catedral Metropolitana anoche y cerró ante un auditorio político. Entre otros, estaban Armando Cavallieri, Guillermo Oliveri, Cristina Álvarez Rodríguez,  Carlos Kunkel, Roberto Feletti y Julián Domínguez.
Mario Poli rezó en la Catedral Metropolitana anoche y cerró ante un auditorio político. Entre otros, estaban Armando Cavallieri, Guillermo Oliveri, Cristina Álvarez Rodríguez, Carlos Kunkel, Roberto Feletti y Julián Domínguez.
El aniversario del papado de Jorge Bergoglio, que se cumplió ayer, movilizó a toda la colectividad política, que ocupó en las últimas 48 horas varias sedes en donde se asistió a efusiones francisquistas. Ese maratón de encuentros lo cerró anoche el cardenal Mario Poli al rezar en la Catedral Metropolitana, colmada de dirigentes políticos y de otras actividades, su primera misa pública con esa investidura. El grueso de ese público venía de otra tenida de penetrante aroma confesional que fue la conferencia que dio en la sede de la Universidad Católica Argentina el laico con cargo más alto en el Vaticano, el uruguayo Guzmán Carriquiry. Este enviado de Roma habló sobre el documento "Evangelium Gaudii", considerado el programa doctrinario del papado de Francisco, en la casa donde manda el obispo Víctor "Tucho" Fernández, rector de la UCA y según quienes ven bajo el agua el verdadero autor de ese documento. A esa conferencia fueron funcionarios del Gobierno y legisladores del oficialismo y de la oposición, desde Julián Domínguez, Eduardo Valdés y Guillermo Oliveri hasta el radical-macrista Jorge Enríquez.

A mediodía de ayer el jefe de los diputados, Domínguez, habilitó un comedor del Hotel Madero en el barrio del mismo nombre para agasajar, junto a un grupo de empresarios, a Carriquiry en agradecimiento por atenciones que éste tuvo cuando el legislador anduvo por Roma. Fue un almuerzo reservado a una veintena de invitados, entre quienes estuvieron Aldo Carreras (funcionario sciolista con fuertes relaciones con la Iglesia), el economista Carlos Leyba, los empresarios Enrique Albistur (exsecretario de Medios del kirchnerismo y campañólogo perpetuo del peronismo) y Roberto Patronelli, el legislador povincial Patricio García y, entre otros, el flamante rector de la UBA, Alberto Barbieri.

Carriquiry
tomó la palabra para hacer en la sobremesa una caracterización del papa Francisco, quien, dijo, "es como parece, austero y humilde". Ilustró ese perfil con el cuento de que cuando le acercaron el set papal de vestimenta le mostraron los zapatos de Salvatore Ferragamo especialmente fabricados según el "modelo papal", y los rechazó para ponerse sus viejos mocasines. Confirmó que el Santo Padre vendrá a la Argentina en julio de 2016 para celebrar el bicentenario de la Independencia y participar de un congreso eucarístico. También discurrió el uruguayo en conceptos pastorales ante un auditorio peronista que lo escuchó con respeto por su incursión por lemas archisabidos por acá, como la defensa de lo nac & pop y la necesidad de repartir mejor. Tuvo también una efusión personal cuando dijo que había estado 40 años en el Vaticano y que "cerca de la jubilación llegó Francisco y entonces me dieron ganas de quedarme". Albistur, saludado por todos por la afichada que pegó en la noche del miércoles con la imagen papal, lo interrumpió con un brindis por el anfitrión: "Yo también me iba a retirar pero llegó Julián y me dieron ganas de quedarme en la política", y con eso le dio un remate partidista al encuentro. La semana papista había comenzado en la noche del miércoles con el cóctel que dio el nuncio apostólico, monseñor Emil Paul Tscherrig, en la residencia que tiene en la avenida Alvear. Allí estuvieron Daniel Scioli, Domínguez, Oscar Parrilli, Oliveri y Adalberto Rodríguez Giavarini.

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