3 de diciembre 2021 - 00:00

“Inmortal”: lúcida fantasía de vuelo alto

En un momento culminante de “Inmortal”, la protagonista, Belén Blanco, toma un ascensor descompuesto que sin embargo la llevará a un sitio donde viven los muertos. No es exactamente un viaje al Más Allá, ya que el sitio en cuestión es un experimento científico, y sus “residentes” no están del todo vivos, sino son una especie de reflejo, algo así como fotografías no estáticas.

“Inmortal” empieza con mucha y casi demasiados diálogos, pero poco a poco va a cobrando vértigo y una vez que arranca no se detiene nunca. La utopía de vencer a la muerte aquí choca con varios problemas en un brillante guion que cuenta la participación de un escritor como Pablo De Santis, quien al igual que el director Fernando Spiner domina bien el género y sabe cómo darle los matices adecuados, tanto en lo argumental como en lo visual. Justamente, en este último sentido “Inmortal” vuela alto, con imágenes tan perfectas como sutiles, conjunción que no es fácil encontrar. Y la trama está llena de intrigas diferentes, tanto en la parte bursátil de esta empresa de preservar a los muertos, como en los mecanismos de ese sitio donde pueden vivir aunque sea por un tiempo.

Las actuaciones son todas sólidas, empezando por la de Daniel Fanego como el científico un poco loco que sueña con vencer a la muerte; los efectos visuales demuestran que cuando hay talento e imaginación, el presupuesto está en segundo lugar.

“Inmortal” (Argentina, 2021) Dir.: F. Spiner. Int.: B. Blanco, P. Contreras.

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