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9-A: cinco incógnitas que percuten en las primarias
• A 11 SEMANAS DEL CIERRE DE LISTAS, HAY DUDAS "DE FORMA" SOBRE ELECCIÓN
Cristina de Kirchner
Este año -aunque está vigente desde 2011- el régimen de primarias tendrá su prueba de fuego: por la paridad entre los candidatos, en las mesas de arena se discuten utilidad y conveniencia, ventajas y riesgos del sistema. La PASO es parte de una táctica.
UNO. Diluido el pánico por el castigo a Juan Carlos Mazzón, el peronismo K entró en una espiral de rebeldías: los dirigentes se autopostulan, se dicen bendecidos por Cristina de Kirchner, declaran preferencias. Era impensado hace un mes. Ella retiene, al menos en el imaginario K, la centralidad y el poder de fuego para fijar las reglas con que el oficialismo irá a la competencia. Y el dato primordial es si el FpV irá a una PASO presidencial. En Olivos se pasó por varias etapas: se consideró innecesaria, luego conveniente o instancia para hacer jugar a propios y a no tan propios. En el borde extremo del fanatismo K, un operador teoriza que la Presidente debe poner a dedo a los candidatos: "Un jefe no deja librado al azar, al antojo electoral, quién es el delfín para heredar su trono". Así y todo, dejó jugar a varios con la media promesa de que desmalezará la grilla, pero al final habrá disputa en el tramo de presidente. La posibilidad de que la primaria se multiplique en otros niveles, gobernadores, legisladores provinciales y alcaldes, es promovida por un sector ultra-K, entre ellos La Cámpora, con un criterio político: debe evolucionar de "agrupación" en el poder a espacio político y esa mutación requiere enfrentar elecciones. Mariano Recalde en Capital es un primer ensayo. Hay, al margen, una coincidencia entre Daniel Scioli y Florencio Randazzo, candidatos que mejor rankean: quieren PASO para "ganarle a alguien" y llegar con envión a la primera vuelta de octubre.
DOS. A la efervescencia post Convención de Gualeguaychú, el pacto PRO-UCR entró en una tapa de tironeos y desangre por el éxodo, hasta acá hipotético, de radicales que no se sienten cómodos con Mauricio Macri aunque antes no protestaron por alianza con Roberto Lavagna o Francisco de Narváez. En el macrismo, más allá del protocolo público, están convencidos de que una PASO no le aporta nada a Macri, por lo cual la idea de enfrentar en la primaria a Ernesto Sanz le resulta innecesaria porque entienden que el "voto radical anti-Macri se irá con o sin PASO o, incluso, que es mejor un acuerdo general que incluya candidatos de la UCR en una lista compartida antes que dos versiones enfrentadas. Sanz, por su lado, habla de una primaria inevitable con el argumento de que puede vencer a Macri con la estructura radical. En el PRO flota, menos visible, la teoría de que a Macri le serviría "ganar" una PASO "real" .
TRES. Hace meses, cuando su intención de voto era mayor, Sergio Massa le mandó un mensaje a José Manuel de la Sota. "Las primarias no sirven para nada: si querés primarias no cuentes conmigo". El tigrense se mantiene firme en esa idea, aunque por momentos la revisa, mientras trata de ordenar el mapa bonaerense, donde, desde abajo, le piden que no haya PASO, sino que se confeccione una lista de unidad que les "pague" a todos los sectores para, de ese modo, tratar de retener el mayor porcentaje de votos en la provincia.
CUATRO. Abril es, para Massa, una especie de último convoy hacia la recuperación y para volver a la cima. Si eso no ocurre, la tentación -hasta acá desechada- de una PASO del peronismo bis podría, en alguna medida, aparecer como una alternativa desesperada. El plan lo agitó Eduardo Duhalde y luego lo puso sobre la mesa la última semana Adolfo Rodríguez Saá (ambos protagonizaron una primaria propia en 2011 que terminó mal) como parte de una teoría, apenas validada por los involucrados, para juntar a los candidatos peronistas no K en solo bloque. A Rodríguez Saá y a "Lole" Reutemann, Massa meses atrás los convidó con un ticket vip para integrar un consejo de ancianos del PJ, un modo poco sutil de sugerirles el retiro.
QUINTO. Los devaneos en la UCR tras el pacto con Macri tienen como supuesta beneficiaria a Margarita Stolbizer, que se instaló como candidata tras la deserción de Hermes Binner. La dama de Morón, radical de origen y formación, entiende que hay una veta por explorar en el progresismo y en sectores radicales, pero en el FAP no aciertan, todavía, en el modo de salir a seducir a ese universo: una variable es tentar a una primaria con un radical, otra es gambetear esa disputa y buscar un vice que venga de la UCR ortodoxa del interior.


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